Por qué las personas con lentes sufrimos en verano

Divagaciones Moradeces

El sol ha escuchado las plegarias de media España y ha decidido mostrarse con intensidad. A causa de ello, mis compañeros cuatro-ojos seguramente ya han empezado a notar ciertas incomodidades, porque es muy de modernillo usar monturas sin graduación, pero quienes realmente necesitamos de la ayuda de los lentes para ver nunca acabaremos de acostumbrarnos a los daños colaterales estivales:

  • los lentes resbalan. a la mínima que sudes empiezan a deslizarse llevados por la gravedad, recorriendo la nariz hasta detenerse en la punta, justo para darte aspecto de abuelete o de institutriz, nada sexy desde luego.
  • los lentes se empañan. camine dos pasos bajo un sol de justicia, deténgase, ¡ahi lo tiene! el sudor se ha evaporado y se empieza a condensar en los vidrios. Felicidades, está usted neutralizado por unos segundos, disfrute su inmovilidad e indefensión y no se preocupe porque se acabe pronto la experiencia: se repetirá hasta el cansancio.
  • los lentes pasan de moda. envidio a la gente que tiene ochentamil lentes de sol diferentes, cada uno con un estilo que combina perfectamente con un outfit. Y no estoy hablando de los lentes megafashion de mi amiga Marina, cualquier hijo de vecino puede ir a la última con poco dinero, incluso con los lentes que regalan con las revistas. Los míos, graduados, son caros y suelen ser conservadores pues deben durar como mínimo 3 años para amortizar la inversión. Y, sí, las modas vuelven, pero nunca lo hacen suficientemente rápido como para mantener las mismas dioptrías.
  • los lentes ralentizan las rutinas. porque hay los listos que tienen el sistema ese en que las lunas/vidrios saben dónde estan y cambian de color – mentira, nunca aciertan del todo – y los más listos que llevan una cosa oscura que se pone con una pincita encima de los lentes de cada día; pero la mayoría cargamos durante el verano con dos pares: sal de la casa, los oscuros, entra al metro, los claros, sal del metro, oscuros, entra a una tienda, claros, uy una terraza, oscuros. Y así hasta llegar a la casa, dejar los dos accesorios en una esquina y cerrar los ojos hasta el día siguiente. ¡Eso sí que es descansar la vista!

Por suerte, la naturaleza es sabia y ha compensado a los malditos lisiados que no podemos sobrevivir sin nuestros aparatejos con un don sin igual ¡los lentes crean fuego!

Pero “todo gran poder trae consigo una gran responsabilidad”, así que antes de hacer experimentos y quemarle un dedo a tu acompañante, mejor bájate el juego de torturar hormiguitas, disponible para iphone y android, tú harás catarsis y los demás viviremos más tranquilos :P

Ni lo intentes en la vida real XD – Tomado de Art of Manliness

28 comentarios

lauritapurple (@lauritapurple) 5 junio, 2013 at 5:57 am

Pobres hormigaaaaaas!!! jajaja!

Doy fe. En verano las gafas son un maldito coñazo, pero lo que tienes que hacer es buscar modelos atemporales. Mis gafas de vista y de sol son las RayBan Wayfarer. Se llevaban antes, y se llevan ahora…y lo que duren!!! jejejeje

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remorada 5 junio, 2013 at 9:31 am

las de sol mías son así también! pero “para interiores” voy con unas más alargadas q sino ya tenía una cara de nerd q no me la aguantaba, igualita a Bob Esponja con gafas, oye!

:***

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Marina 5 junio, 2013 at 7:20 am

Ana! Te superas cada día… me meo con lo de las lentes crean fuego. Yo estoy contigo con el rollazo de las lentes, se me empañan, tengo que ir cambiando… Uffff.

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remorada 5 junio, 2013 at 9:34 am

es q para q no me digan q soy muy quejona he buscado algo de bueno para decir “It’s Something!” XD

Ojos con superpoderes! no sé cómo Mr Wonderful aún no hace una lámina sobre el tema ;P

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Gabi 5 junio, 2013 at 7:35 am

Me identifico totalmente!! y con las lluvias que hacen en estos lares tambien sufrimos porque no te dejan ver nada (peor si andas en bici), y en el invierno por supuesto, porque apenas entras a un lugar cerrado (tipo tranvia, bar o lo que sea) los vidrios se empanhan al toque, dejandote, como tu dices, neutralizada. En conclusion, las personas con lentes estamos condenados todo el anho! Resignacion nomas.
P.S. Catarsis no lleva tilde ;-)

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remorada 5 junio, 2013 at 7:40 am

uy curuju, ya lo arreglé! pero en mi defensa debo decir q necesito una catarsis acentuada en todas sus letras!

y con tanta tecnología no me explico por qué no se ha solucionado el problema del empañamiento, da una sensación horrible de aislamiento y vulnerabilidad! XD

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Lu 5 junio, 2013 at 8:39 am

Alguien me comprende!!! Yo estoy más que harta del empañamiento de gafas (que además creo que se agrava en ciudades como Málaga o Barcelona y la malvada humedad). Porque además de dejarte inutilizada durante unos segundos, yo me siento sucia cuando me pasa, esto me hace que me ponga nerviosa y que sude más; por lo que se vuelven a empañar y no acabo nunca!

Por lo de ir cambiando de gafas según entras a las tiendas/bares es otro coñazo. Yo ya he optado por no quitármelas si voy a estar sólo un momento, aunque pueda parecer maleducada, pero es un poco cansado ir sacando/metiendo gafas.

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remorada 5 junio, 2013 at 9:37 am

me he reído muchísimo imaginándote gritando en la calle en plan “me siento sucia” y corriendo a un baño a refregarte los ojos XD

gafas de sol en interiores, yo a veces he entrado en alguna tienda y buscado a la dependienta antes de mirar nada para decirle: “no me los quito pq son graduados, eh?” XD #DIVA XD

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martha 5 junio, 2013 at 1:55 pm

Bueno, debo decir que odio los lentes/gafas, pero me siento como parapléjico que odia la silla de ruedas. Debo reconocer que dependo de ellos y ellos penden de mi con una cuerdita que pasa por mi cuello para no perderlos mil veces. En Lima no llueve tanto, pero todos los demás malestares existen y hay que añadir uno que es cuando quieres saber si la sopa ya hirvió y destapas la olla y tampoco lo sabes porque no lo ves.
Dato adicional, traté de explicar a mi hijita cuando tenía 4 años que los lentes podían crear calor, pero lo hice un día de verano sobre su pie. Ayer cumplió 35 años y nunca olvidó la educativa experiencia. De hecho me recuerda cada vez que hablamos de aprender experimentando.

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remorada 6 junio, 2013 at 8:39 am

no quise dar nombres con lo de la quemada del dedo, pero iba por ti XD

tendré q hacer la segunda parte: por qué las personas con lentes sufrimos en el día a día, hay mucho material! ;D

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desmadreando 5 junio, 2013 at 6:45 pm

El Maldita lisiada es un clásico ¡me ha encantado! ¡aplausos! te entiendo perfectamente porque yo use lentes mucho ¡hasta que me operé! yiujuuuuuu pero lo pero de todo es el empañamiento….

un besote desmadroso

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remorada 6 junio, 2013 at 8:41 am

cuando una como yo va siempre empanada ya casi da lo mismo estar empañada XD

mi hermana se operó pero no me atrevoooooo ioi

:***

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Chica Perika 5 junio, 2013 at 6:46 pm

Me parece genial, porque primero, aquí los españoles te dirán “que son gafas!”. Jajaja.
Para mí son incómodas todo el año. Los momentos que más odio:
– cuando estoy cocinando (no te pasará a tí, pero abres una olla y te quedas ciega con los vidrios empañados).
– cuando conduzco/manejo de noche, porque creo que tengo más reflejos de los necesarios y me da más miedo del usual.
– cuando quiero hacerme la guapa, porque con las gafas me siento fea fea…
– cuando me despierto y no recuerdo dónde los dejé, y estoy como loca tanteando todo a mi alrededor para ver si los encuentro.
– cuando se rompen y me siento idiota, y cegata!
Beso.

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remorada 6 junio, 2013 at 8:43 am

tengo pendiente el “por qué sufrimos TODO EL AÑO” pq es un tema q da para mucho, la próxima semana lo subiré! XD

y las gafalentes no afean, el reto es encontrar la montura ideal ;P

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Chica Perika 6 junio, 2013 at 9:55 am

uy, nooooooooooooooo. ya me verás… no es un tema de montura. yo tengo TANTO aumento que mis ojos se reducen a la mitad de su tamaño, y pierdo uno de mis pocos “encantos”. Así es que, por más que tenga las monturas más caras, bonitas y chiquititas (para que no se note demasiado el escalón que se forma x la reducción del tamaño de la cara), cuando me las pongo me siento fea, fea, fea.

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padresfrikerizos (@padresfrikerizo) 5 junio, 2013 at 9:09 pm

Efectivamente eso de lentes jajajaja, me ha encantado tu poder y los dibujos son lo mejor :) tiene que ser un coñazo la verdad que si. A operarse como la desmadrosa.
Besos

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remorada 6 junio, 2013 at 8:46 am

me da miedo la operación, además q es solo para la miopía, y dentro de nada ya me viene la presbicia! XDDDD

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Gilka 6 junio, 2013 at 1:04 am

Totalmente de acuerdo ¡¡ tengo amor y odio por mis lentes ( ya son 3) pero cuando los pierdo , me vuelvo locaaaaaaaaaaa¡¡¡ me encanta lo que escribes y dibujas ¡¡

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remorada 6 junio, 2013 at 8:48 am

cuando los pierdes, q debe ser muy de vez en cuando, no? ;D

gracias por el piropo!!! jiji ^^

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Karen 7 junio, 2013 at 4:39 am

Ay por favor, no pudiste describirlo mejor, yo los padezco idem jaja Pero las amo igual, hay cariño de mi parte ;D …Además, ¡los lentes crean fuego! XD

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remorada 10 junio, 2013 at 2:17 pm

yo me veo rara cuando me los saco (en realidad no me veo, pero ya me entiendes XD)

:*

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Azul Celeste 23 enero, 2015 at 4:43 pm

También usé lentes graduados por varios años y sufría tal como dices, igual que @desmadreando me operé y todo muy bien, a excepción de que quedé muy sensible a la luz solar y ahora vuelvo a lo mismo, sólo que con gafas de sol :(

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remorada 27 enero, 2015 at 1:21 pm

me dan tantos nervios los ojos! y más de imaginar una cuchilla o un láser… brrr! >___<

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Azul Celeste 28 enero, 2015 at 7:00 am

y el olor a carne quemada…
y el ruido como el aparato del dentista…
y los co$to$…

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Ana 26 marzo, 2017 at 8:20 pm

Mi madre tiene una prótesis en un ojo y usa gafas, pero para bañarse no se las pone, claro. Hace cuatro años en Asturias, en plenas vacaciones de verano, se va a bañar al mar, sale, se pone las gafas de sol, allí tomando el sol tan felices y cuando llega la hora de comer nos vamos al chiringuito y al entrar se cambia de gafas y en esto que le dice mi padre “Cari, que no tienes el ojo” Efectivamente, se le había caído la prótesis en algún momento, creemos que en el agua, y no se dio cuenta. Ya nos ves de vuelta a la playa, buscando por la arena, fuimos al puesto de socorro, anunciando por megafonía que se había perdido un ojo de cristal, un número de película, hasta en el periódico salió. Por supuesto no apareció así que no quedó otra que buscar una farmacia para comprar unos parches, porque mi madre con lo coqueta que es no anda por ahí sin ojo ni de coña. Al día siguiente nos llamaron para decir que había aparecido la prótesis, pero estaba deteriorada de la arena, ya no encajaba bien, así que como acabábamos de empezar las vacaciones y no íbamos a volver a casa mi madre se pasó las dos semanas con el parche, le quedó hasta una marca blanca del sol. Desde ese día cuando vamos a la playa se pone parche para bañarse, no sea que le vuelva a pasar lo mismo.

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remorada 5 abril, 2017 at 10:30 am

Vaya historia!!! Me dejas dibujarla? Te mando un mail! *0*

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Ana 10 abril, 2017 at 2:14 am

Por supuesto

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Claudio 4 mayo, 2018 at 8:05 pm

Yo utilizo un producto que se llama ID Nose o algo asi, desde que lo compre ya no se me resbalan nunca las gafas. http://www.switnose.es/

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