Mi operación de glándula parótida

Escenas de hospital Historias

Hace tres meses contaba que me encontraron un bulto al costado de la oreja izquierda. Hace un par de semanas me extrajeron la glándula parótida y confirmaron que era un adenoma pleomorfo.

Esta es mi experiencia, por si a alguien le sirve. Hay algo del proceso en sí y algunas anécdotas que nos ocurrieron… ¡Y espero que sea la última de mis escenas de hospital en mucho, muuuucho tiempo!

Pre – operatorios

Una vez que tuve la resonancia magnética y que el cirujano me había visto, solo me sacaron muestras de sangre y tuve visita con el anestesista. ¡No necesité ni electrocardiograma! Es posible que me librara porque ya tuvieran en mi historia los datos de anteriores intervenciones, pero me transmitió la sensación de que todo sería más sencillo.

Me citaron a las 7:15 am en el hospital, así que el ayuno previo a la anestesia fue a partir de medianoche, muy llevadero.

La operación de glándula parótida

Entré al quirófano con una vía puesta en la mano y me recibieron tres enfermeras muy simpáticas: Rosa, Rosa y Roser (rosal, en catalán). Me hizo mucha gracia.

El anestesista y me inyectó un primer shot de algo. Me dijo que me pondría anestesia total, pero que sería de la divertida y que me podía teletransportar al Caribe. Como iba medio grogui, le respondí que pasaba, que no me gustaba el calor ni la playa. Una de las Rosas se rió y sugirió que eligiera yo, así que dije:

algún lugar con cascada

Me extrañó no haber usado la palabra cataratas. Estaba reflexionando en voz alta sobre el tema (ay, ¡las drogas!) cuando me pusieron la mascarilla de gas y no me volví a enterar de nada más hasta despertarme en la sala de reanimación.

El bulto era muy grande. Lo que sobresalía era solo la punta del iceberg, había crecido hacia dentro ¡casi tocaba la faringe! Probablemente lo tuviera desde hace años sin darme cuenta.

Tuve en todo momento un aparato que monitoreaba la actividad del nervio facial. Desde el principio pude mover la cara y me sentí muy aliviada porque la parálisis facial era mi mayor temor.

Al salir de la sala de operaciones llevaba un vendaje que me cubría toda la oreja y una parte de la mejilla izquierda, un drenaje que salía por debajo y dos vías: la de la mano, con la que había entrado… ¡y una en el pie!

Sabía que me pondrían un drenaje, pero lo imaginé como una pequeña y discreta sonda. El conducto tenía varios metros y el recipiente era como una botella de plástico duro de un litro. Suerte que lo colocaron solo por prevención, no lo necesité y al día siguiente me lo sacaron.

Me habían dicho que era muy probable que me quedara las dos noches de hospital en la Unidad de Cuidados Intensivos. La operación no era grave, pero la cara suele ser muy delicada.

Por suerte, me subieron a la habitación, con demora porque ¡no funcionaban los ascensores! Parecía que el lío era considerable porque no le avisaron al Sr. Torres y tardó bastante ir a verme. Llegó con la lengua afuera después de haber subido corriendo 10 pisos y entonces me contó esto:

fui a la zona de quirófanos para que me informaran… ¡y estaban los bomberos!

 

Los ascensores no funcionaban porque se había roto una cañería y allí abajo tenían una cascada.

¡Una cascada! Justo lo que yo había pedido. ¡Qué cosas! ^_^u

En la habitación

Me sentía bien, pero a la hora de cenar me di de bruces con la realidad: solo me daban líquidos fríos. Entiendo que era lo mejor para no inflamar la zona… pero me quedé con hambre.

Las primeras 24 horas no me dejaron moverme para nada. Tampoco era sencillo con las dos vías y el drenaje. No podía hablar y el Sr. Torres solo estaba a las horas de comer, así que nuestro lado parecía deshabitado.

Mi vecina era una señora bastante mayor a la que habían operado de una pierna. Tenía demencia senil, pasaba por distintos estados de ánimo y hablaba de temas inconexos, pero en todo momento estuvo atendida por alguna de sus hijas y por el equipo de enfermería, que la mimaba mucho.

De madrugada, la señora dijo que estaba lloviendo en la habitación. La hija respondió que estaban bajo techo, que todo estaba bien. La mujer se puso a llorar pidiendo que la sacaran de ahí, que no había derecho a tenerla toda mojada.

La hija llamó a los enfermeros a ver si podían ayudarla a tranquilizarla. Al llegar se encontraron con todo el piso mojado, tardaron unos segundos hasta notar que la señora se había sacado la vía… ¡había suero por todas partes! Uno de ellos exclamó:

¡parece que aquí había una cascada!

Parece una tontería, pero empecé a notar un patrón. Y no acabó ahí.

Al día siguiente, apenas me dejaron levantarme, fui al baño y vi que tenía sangre seca en el pelo. Quedaba trendy eso de llevar melena rosa, pero era asqueroso. Me dieron permiso para ducharme con ayuda, así que esperé al Sr. Torres. Con mucho cuidado entré a la ducha y apenas abrimos el grifo… ¡la manguera se rompió y salió un chorro de agua que lo salpicó todo! Después del susto solo me quedó lavarme como un gato.

Por la tarde pasó el doctor a verme y me quitaron el drenaje. Me dijo que si prometía portarme tan bien como hasta entonces podía irme a casa. Llamé al Sr Torres, quien tuvo que dejar una reunión para ir a rescatarme, y huí sin mirar atrás.

El post-operatorio

Según la literatura, había muchas posibilidades de que el nervio quedara dañado. Por eso mi doctora de cabecera y yo decidimos no operar en el primer momento.

Sin embargo, la ciencia avanza y cada vez hay menos secuelas. Como ya mencioné, podía mover toda la cara al salir del quirófano y estaba muy contenta.

Por esas cosas del destino, publiqué en Instagram un dibujo hecho a la rápida en una libretita. Me habló Teresa, no nos conocemos en persona, pero nos seguimos desde hace años. Resulta que es enfermera y su marido cirujano máxilo – facial en otro país, ¡por el parche dedujo que mi operación era de parótida! Fue una suerte porque me previno de que, aunque hubiera salido todo bien,  primero tendría una recaída y luego empezaría a mejorar.  Y así fue.

Otra amiga – a la que sí conozco y que también vive en otro país – me preguntó de qué me habían operado. Cuando le dije que de la glándula parótida me dijo que ¡a ella le habían hecho esa misma intervención el año pasado! Y me dio tips para empezar a ejercitar la cara.

En casa pude dormir (aunque debía hacerlo boca arriba y con tres almohadas) y comer mejor (¡cremitas tibias y helados!), pero todavía estaba débil, malhumorada y no podía hablar, así que decidimos no recibir visitas. Tampoco podía estar mucho rato en el teléfono y nada en el PC. Hice cura de silencio.

Las secuelas

Los primeros días iba un poco mareada y no tenía el equilibrio muy fino, supongo que porque me habían tocado la zona del oído. Ya está solucionado.

He perdido sensibilidad en la oreja y el costado de la cara, que sigue hinchado, pero cada vez menos. Se supone que con el tiempo la recuperaré. A ratos se hace raro… como si llevara una oreja de mentira ¡y aún no me atrevo a ponerme aretes!

La cicatriz casi no se nota. Los primeros días cambié de peinado para que los puntos no se mojaran con el pelo y les diera el aire. Ahora que ya no los tengo puedo peinarme normal y taparla. De todas maneras usaré Bepanthol y protector solar para cuidarla.

Muevo bien toda la cara… salvo una zona casi imperceptible entre el labio superior y la nariz. También volverá a la normalidad, pero tengo que contribuir con la rehabilitación diciendo palabras con las consonantes M, P y B, frunciendo la nariz… y poniendo cara de pez.

Lo más pesado ha sido un dolor de garganta persistente. Pensé que era causado por la intubación y que ya se me pasaría, pero ahí sigue. El doctor me tranquilizó diciéndome que como el alien (sic) llegaba casi hasta la faringe tengo muchas costuras internas por esa zona, ¡normal que moleste!

Ayer me dieron el alta y ya podemos cerrar un capítulo más.

22 comentarios

Azul Celeste 12 junio, 2019 at 7:01 pm

¡Válgame el Santo Niño! Por eso dicen: Ten cuidado con lo que deseas, puede ser que se te cumpla (Cascadas por aquí, cascadas por allá).
Yo sigo admirando tu capacidad de reírte de todo en cualquier momento y confirmo al Sr. Torres cuasi Santo, digamos que está en nivel Beato.
Yo lo que más temo de estar en un hospital es ¡La comida! ¿Qué es eso, ni gelatina? ¡Habrase visto!
Que te recuperes, pronto y bien, que sea la última escena de hospital al menos un par de años.
Abrazos del otro lado, para no molestarte los puntos.

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remorada 14 junio, 2019 at 11:35 am

En el último hospital en que había estado la comida era rica y abundante, pero en este sufrí! la parte buena es que creo que se me ha achicado el estómago y ahora como menos que antes xD

nos ha dado risa que yo había dicho en mi mente… van a pasar 10 años hasta la próxima operación, Sr.T había dicho… bueno… 5… y tu eres más realista viendo mis antecedentes xDDDDDD

lo de las cascadas fue una coincidencia muy curiosa x)

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mari 12 junio, 2019 at 7:10 pm

qué bravo, hijita; pero más brava, tú!!!

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remorada 14 junio, 2019 at 11:35 am

como las papas xD

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Estela 12 junio, 2019 at 9:33 pm

Que historia!! Así como la cuentas hasta parece graciosa, pero hay que pasarla!
Espero que te repongas prontito de esas secuelas molestas, por suerte ninguna parece ser muy grave y todo es cuestión de paciencia y que pase un poquito el tiempo. Y si, ojalá no haya más escenas de hospital por un tiempo largo! A los médicos mejor lejos!
Lo de las Rosas es genial.. que coincidencia! Y lo de la cascada también.. si es que hay patrones por todos lados..
Cuidate y reponte!!!

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remorada 14 junio, 2019 at 11:41 am

mejor no hay que pasarla! xD

gracias, cada día estoy un poco mejor ^___^

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Marialu R 13 junio, 2019 at 9:26 am

Pues por fin cierras esta etapa, y con resultados más que satisfactorios, ¡ya era hora!
Un besote!
Marialu

En ocasione leo cascadassss

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remorada 14 junio, 2019 at 11:42 am

que no se me abran más frentes, que los puntos de inflexión escasean! xDDD

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Mo 13 junio, 2019 at 12:04 pm

Tela con las cataratas!!! Me alucina que los cirujanos hagan las virguerías que hacen, mucho ole ellos! Y las pacientes que se portan bien como tú! :)
Me alegro mucho que a pesar de lo aparatoso que debe haber sido, la cosa marche así de bien.
Besototes!

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remorada 14 junio, 2019 at 11:43 am

soy una paciente ejemplar, tengo mucha experiencia xD

va muy bien, ahora solo me queda probar los legochocolates cuando el legomolde llegue a su destino musical xD

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Pepa 13 junio, 2019 at 12:06 pm

Me alegro que todo haya acabado y haya salido bien. Me identifico muchísimo contigo tanto en las anécdotas con la compi de la habitación, como con el drenaje y la anestesia. En mi penúltima operación me tocó con una abuela alemana muy maja, que para ir al baño de noche sacaba una linterna de viaje. Me daba unos sustos increíbles. No puedo decir lo mismo con el tema cataratas 🤣.
Eres única para llevarlo todo con tanto humor. Un abrazo!!!!

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remorada 14 junio, 2019 at 12:00 pm

la mía usaba pañal, no sé si eso era mejor o peor xD

de las tuyas me quedé impresionada con lo de que tuvieras que lavar la vajilla por ser radiactiva!!! esa no me la sabía, ahora hay que descubrir tus nuevos superpoderes ^____^

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Amaya Dominguez 13 junio, 2019 at 5:41 pm

Sabes que uno de mis primeros trabajos fue vendiendo y haciendo demos en quirofanos de ese aparato q te controlaba los nervios faciales durante la operación?? ESpero que te recuperes pronto del todo!!

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remorada 14 junio, 2019 at 12:01 pm

otra casualidad! me encanta! pues es un excelente producto!! xDDD

gracias ^^

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Irene MoRe 14 junio, 2019 at 9:32 am

Tus escenas de hospital son muy divertidas,pero yo también espero que tardes muuuuuuuucho en volver a contarnos otra.
Me alegra mucho que todo haya salido así de bien.

Besazos

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remorada 14 junio, 2019 at 12:02 pm

eso, debería especializarme en otros establecimientos, tipo spa o así xD

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Elena Melituca 14 junio, 2019 at 11:09 am

¡Me alegro de que saliese todo bien; al final el deseo de cascadas se cumplió tres veces! xD Ojalá te espere una larga temporada sin escenitas de hospital, que ya has tenido bastante últimamente! ):

¡Un besazo, a seguir recuperándose! ^^

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remorada 14 junio, 2019 at 12:03 pm

ahora creo que necesito ver una cascada de verdad, al menos un riachuelo o algo así al aire libre! xD

:***

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Miercoles 23 junio, 2019 at 11:36 pm

Menuda estancia de hospital más traumática. Espero que te vayas recuperando poco a poco. Es para coger fobia al sitio.
¿No notas la boca seca? Cuando hacemos los tratamientos de radioterapia nos dicen de evitar las parótidas para que al paciente no se le reseque la boca.

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remorada 25 junio, 2019 at 12:31 pm

por suerte no he tenido problema de sequedad, como tengo a la otra parótida y al resto de glándulas salivales supongo que se han reorganizado para cumplir con sus tareas! ^^

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Lety 1 julio, 2019 at 6:57 pm

Hola! He encontrado tu página de casualidad buscando información sobre mi próxima operación para quitarme un adenoma pleomorfo … Tengo bastante miedo a la operación y a sus secuelas .. espero que todo pase pronto y que todo salga bien..

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remorada 1 julio, 2019 at 9:50 pm

Yo no me puedo quejar, tuve pocas secuelas y cada día estoy mejor…la ciencia ha avanzado bastante!

Mucho ánimo, Lety! Que vaya todo muy bien ^^

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