Andorra Historias

El blog lleva en cuarentena más tiempo que nosotros, pero cualquier actualización en estas circunstancias parecía fútil. Ahora que tengo un dato de interés – cómo se pronuncia COVID – voy a compartirlo… y luego contaré cómo va nuestra vida.

Cómo se pronuncia COVID

El Sr. Torres decía cOvid, como Cobi, y yo decía covId, como David. Hice una encuesta en Instagram y mi equipo ganó por una nariz, lo que me hizo muy feliz… durante algunos minutos.

Resulta que conocemos al Dr. Robert Jakob (su foto aparece en este blog, pero sin nombrarlo, así que te costaría encontrarlo), sabíamos que trabajaba en la Organización Mundial de la Salud… pero ni idea de qué hacía exactamente. Bueno, pues es Team Leader de Classification Terminologies. En otras palabras, él (y su equipo) «bautiza» y clasifica enfermedades, estados de salud, intervenciones sanitarias, etc.

Y él, quien decidió que COronaVIrus Disease se abreviara como COVID, dice cOvid. Es más, lo tenemos en audio (en inglés, ¡Gracias a T+R por la exclusiva!).

Después dijo que lo podíamos pronunciar como queramos, pero ya nada sería igual, perdí.

Hay muchos tipos de coronavirus y el que está ahora mismo en el candelero es el SARS-CoV-2. Cuando hablemos del virus podemos usar el artículo masculino: EL coronavirus, EL SARS-CoV-2.

Pero al hablar de LA enfermedad deberíamos usar el femenino: LA cOvid-19. Por cierto, estoy tan habituada a escuchar el 19 en catalán (dinou) que se me hace raro cuando escucho diecinueve. Qué cosas.

Nuestra vida estos meses

Curiosamente, nuestra última actualización fue sobre el año nuevo chino. Una parte de mi familia estaba en Taiwan de vacaciones celebrándolo y en todas las fotos que nos enviaban llevaban mascarillas. Nos parecía de película. Volvieron a sus casas a tiempo y justo después empezaron las restricciones.

A principios de febrero, dedicaba la mitad de mi tiempo a preparar mi CV para empezar a buscar trabajo. La otra mitad del tiempo parecía esos locos que anuncian el fin del mundo mientras transmitía las noticias que me llegaban de Asia. Mis amigos me acusaron de alarmista y decidí callarme para no causarles ansiedad.

A mediados de febrero, cuando ya se había cancelado el Mobile World Congress en Barcelona, yo tenía una cita en el servicio de ocupación de Andorra. Salí bastante animada. En ese entonces en los registros tenían poco menos de 400 personas desempleadas, así que tenía oportunidades. La persona – encantadora – que me atendió me dijo que seguramente me llamarían pronto. Igualmente me daba reparos esta vuelta al ruedo, así que me apunté a unas cuantas formaciones.

 

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Pensé que ya volvería al blog en marzo y, en mis fantasías, seguramente ya podría contar que tenía trabajo. Ja.

Febrero loco, marzo otro poco

Empezaron a llegar los casos de COVID-19 a Europa y con ellos las primeras recomendaciones. No pude evitar hacer este dibujo, como no he podido evitar rascarme la nariz mientras escribía la frase que acabas de leer.

 

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Comenzamos a preocuparnos, pero aún confiábamos en que los casos eran pocos, que la mortalidad era baja, que con el aislamiento de los positivos se podría controlar, que Europa tenía un sistema de sanidad consolidado (a pesar de los recortes a los que se le viene sometiendo desde hace años y que tantas veces hemos denunciado). Nos permitíamos hasta hacer bromas.

 

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Una de las características del virus es lo rápido que se transmite. Las noticias cambiaron y empezó el contagio comunitario (es decir, dentro de los pobladores del país y no de los que venían de alguna «zona roja»). Ya no era suficiente el aislamiento social, era necesario que nadie saliera de su casa.

El 12 de marzo fui con el Sr. Torres a hacer la compra, fue el último día que pisé la calle.

 

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14 de marzo: llegó la cuarentena 

El 14 de marzo también es aniversario de este blog. Había planeado hacer un sorteo, pero mi vida consistía en seguir las noticias. Sabía que no era sano, así que me escribí una carta que puedes leer en Instagram, el único sitio donde estaba medio activa.

 

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Surgieron iniciativas de ocio, aprendizaje y aprovechamiento del tiempo, tantísimas que me agobié y dejé las redes sociales. No estaba dispuesta a someterme a más presión. No he leído un solo libro, ni he creado Tiktok, ni limpiado frenéticamente la casa. Tampoco hemos horneado pan ni hecho postres. Desempolvamos la Wii que estuvimos a punto de regalar antes de mudarnos y bailamos cada día. Lo hacemos fatal.

El Sr. Torres trabaja desde casa y yo hago lo que puedo. Estamos acostumbrados a estar juntos, así que para nosotros no ha habido un cambio radical. Él tele-trabajó para Andorra por año y medio antes de que pudiéramos mudarnos y yo estoy resignada a las bajas. Una vez me tocó estar 40 días sin salir de una habitación, así que poder moverme dentro de la casa (y que además no me duela nada) es casi un lujo.

También estamos acostumbrados a estar solos, pero alguna videoconferencia hemos hecho. No las solemos iniciar porque somos muy siesos. Tampoco pasamos de una diaria, necesitamos tiempo para procesar la socialización.

 

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¿Cómo lo lleva Andorra?

Esto me lo preguntan mucho nuestros familiares y amigos, para quienes es una realidad desconocida.

Andorra celebra el 14 de marzo el aniversario de su constitución. La noche anterior habían llenado de banderitas todas las farolas, pero los actos se suspendieron. Se dio por terminada la temporada de esquí un mes antes de lo previsto y empezamos el confinamiento. Aquí las compras online no están muy extendidas, aunque cada vez las están implementando más.

Es un país pequeño que depende mucho del turismo y de las condiciones de su entorno, así que se calculan pérdidas enormes. No somos parte de la Unión Europea, así que tampoco se cuentan con ayudas. Como dijo el cap de govern: Andorra solo nos tiene a nosotros.

 

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Estoy asombrada de que la gran mayoría cumpla con las indicaciones. En ningún momento se decretó estado de alarma, no hay multas ni sanciones, pero la gente se ha quedado en casa.

Como somos tan poquitos haremos de «laboratorio», con pruebas de anticuerpos a toda la población. Empezarán en unas semanas y las repetirán dos semanas después para ver la inercia de los contagios y tomar medidas más concretas.

Y me volví fan del Dr. Joan Martínez Benazet, ministro de salud. Desde el primer momento ha explicado con mucha paciencia lo que sucedía con los datos con los que contaba. Se ha disculpado por los errores que se hubieran podido cometer y ha agradecido a los andorranos, especialmente a niñas y niños, todo el esfuerzo conjunto. Cada día.

Como tuvo un contacto con un positivo, tuvo que empezar a hacer las comparecencias desde casa. Luego su pareja – enfermera – se contagió, así que su encierro se extendió. Alguna vez se ha colado un gato en sus apariciones, lo que lo ha hecho más cercano y ha dado un toque simpático. Y no es fácil cuando prácticamente a diario hay alguna pérdida que lamentar.

Ayer contábamos 33 fallecidos, un montón para una población de casi 80.000 personas, y especialmente triste porque al ser tan pocos, casi todo el mundo acaba conociéndose. Sin embargo, la curva ha sido bastante aplanada desde el principio y no se llegó al colapso del sistema sanitario.

A partir de hoy podremos salir una hora a pasear, un día sí y un día no. A nosotros nos tocan los días impares porque el número de nuestro edificio es impar. Volveré a usar mis zapatos después de 36 días sin ponérmelos.

 

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Abril, cambios mil

En los primeros días de abril nos despedimos de la abuela del Sr. Torres a la distancia.

La noticia cayó de sorpresa, un lunes estaba perfecta y el martes empezaron a notarse los síntomas. Tres días después ya se había ido. Fue lo suficientemente rápido para que no sufriera y lo suficientemente lento como para que la familia se hiciera a la idea. Eso no quita ni un poquito la pena de no poder estar juntos en los momentos en que más falta hace.

Que el virus llegara a Perú me hizo temer lo peor. Un país de 28 millones de personas que contaba con apenas 100 camas UCI en todo el territorio, con una sanidad precaria, donde la gran mayoría de la población es informal, donde hay tanta gente que vive del día a día… es un drama. Parece que lo están capeando bien dentro de las circunstancias. Ojalá siga así. Ojalá el cambio de prioridades sea real y se aseguren los derechos básicos para todos. Ojalá lo pueda ver.

Me obligo a dosificar las noticias, pero cuando tu familia y tus amigos están regados por el mundo estás en un estado de alerta permanente.

En medio de las noticias de todo tipo, llegó la primavera. Salgo al balcón a que me de el sol y veo dos nidos de golondrinas que no paran quietas. La montaña huele muy bien y aún no hace calor. Hago un poco de fotosíntesis y me siento mejor.

 

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Hablando de balcones… como salimos a aplaudir cada día a las 8, ya conocemos a algunos vecinos. Nos saludamos y cantamos feliz cumpleaños a quien le toque. Los aplausos suelen acabar cuando los abuelos del bloque del frente empiezan a mandar besos a sus nietas que viven unos pisos más abajo. Todos entramos a nuestras casas y les dejamos un rato para ellos.

El futuro sigue siendo incierto

No quisiera bajo ninguna circunstancia romantizar la cuarentena, sabemos que tenemos una situación privilegiada, aunque mis posibilidades de encontrar trabajo se hayan reducido a su mínima expresión.

Quería ayudar de alguna manera y lo único que se me ocurrió fue coser una mascarilla para el Sr. Torres, para su salida semanal a botar la basura y hacer la compra. A mano. Las telas eran las mismas que usé en mi aportación a la manta de patchwork que la familia le regaló a mi sobrina cuando nació. Y ya tiene ocho años.

Como soy nefasta siguiendo instrucciones, empecé con un tutorial, me aburrí, pasé a otro, me despisté… y acabé liándola de tal manera que de una mascarilla salieron dos. Mejor, ahora estamos los dos equipados y listos, tanto para el paseo de mañana como para el resto del camino.

Espero que estés bien. Que si todo esto que estamos viviendo te ha golpeado de alguna manera, tengas días mejores. Que si no has parado de trabajar, puedas descansar de tanta tensión. Y que si has podido mantenerte medio bien, con algo de cordura y con comida en la despensa, guardes tus fuerzas para todo lo que se nos viene encima, porque te necesitaremos. Nos necesitaremos.

 

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P.D. Disculpa que esta vez no haya un audio con la lectura del post. También soy nefasta en constancia.

19 comentarios

Esther 16 abril, 2020 at 8:12 pm

Me gusta mucho leerte, y aún más tener noticias vuestras. El año pasado, tal día como hoy estábamos desvirtualizándonos y comiendo ricochuras. Un abrazo grande a los dos.

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remorada 21 abril, 2020 at 4:08 pm

es verdad, que al día siguiente nos íbamos a Lima! qué rápido pasa el tiempo! (y qué hambre tengo xD)

:***

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martha 17 abril, 2020 at 3:46 am

Un recuento bien expresado y sin asustar a nadie. Es un largo proceso del que esperamos salir bien librados. Yo creía que mis días en Taiwan con mascarilla iban a ser una rareza, pero solo era el anticipo de lo que vendría. Disfruta la primavera y sigue escribiendo. Es alentador leerte.

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remorada 21 abril, 2020 at 4:09 pm

y lo que nos queda! :S creo que la mascarilla ya es un fondo de armario!

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Rocio 17 abril, 2020 at 8:10 am

Me encanta, no sabia por donde andavas y ahora lo sé. Cuidate mucho, un fuerte abrazo❤️

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remorada 21 abril, 2020 at 4:10 pm

otro para ustedes, bellos! qué bueno verlos bien también <3

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Azul Celeste 17 abril, 2020 at 8:21 am

¡Qué gusto saber de tí mi querida Fran! Te he echado mucho de menos.
Cuando empezó a extenderse la enfermedad MiBeba preguntó si ya había llegado a España, le dije que sí y preguntó:

-¿Y REMORADA? ¿Está bien?
-Creo que sí

Ya tiempo después te leí en Instagram y ya se tranquilizó.

Aquí lo llevamos bien, gracias a Dios podemos hacer Teletrabajo, en realidad, yo tengo 8 años teletrabajando, por ese lado no nos tomó por sorpresa. Y los niños, con la escuela virtual, las niñas pues lo toman bien, solo la Mija ya quiere irse con sus amigas, pero tiene que aguantarse, MiBeba le gusta más estar en casa y MiNene se inventa juegos y es quien nos alegra el día.

Que todo esto también pasará, y habremos aprendido, crecido y creído.

Te envío un gran abrazo y otro para el Señor Torres, con cariño, de cada uno de los integrantes de esta familia.

P.D. Hasta mi mamá pregunta por tí :D

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Azul Celeste 20 abril, 2020 at 12:16 am

*Claro, que también le aclaré que vives en Andorra y se me quedó viendo con cara de What?.
Ya le enseñé el post de Andorra. :D
Muchos besos y abrazos.

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remorada 21 abril, 2020 at 4:22 pm

ohhh, qué lindaaaaaaaaaaaa! T_T

en cambio yo a Mr. T:

– Oli está de cuaresma y el resto de cuare…ntena! cuando vuelva no va a saber dónde nos hemos metido xD

Me alegro que lo estén llevando bien dentro de todo, no es fácil! Espero que pase pronto, pero no creo que todos aprendamos y crezcamos… creo que estos días hemos podido ver el lado bueno de mucha gente, pero también las mezquindades de algunos que seguirán creyendo que son los más listos del barrio ¬¬

Pero bueno, intentémoslo hacer lo mejor que podamos, no nos queda otra :)

Les mando un abrazote desde el pequeño país de los Pirineos!!! ^___^

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Estela 17 abril, 2020 at 6:55 pm

Hola!! Es cierto que hace mucho no escribías.. yo tampoco lo he hecho mucho, un solo post en los ultimos tiempos. Aqui también en cuarentena, yo estoy en casa desde el 18/3 y solo he salido una vez para un estudio médico. Luego me lo he pasado adentro. Trabajando muchisimo, estamos con home office obligado en la empresa, y la verdad es que está siendo una locura de trabajo. Jornadas muy largas, llamadas y video llamadas por doquier, mails que no dan respiro.. en fin, que está siendo bastante intenso.
la verdad es que es dificil esto que está pasando, causa mucha incertidumbre, y claro que traerá muchas pérdidas de todo tipo.
Que lástima lo que contas de la abuela del Sr Torres.. eso si que es dificil..
En Argentina hay pocos casos, por lo menos cuando se compara con otros países. Creo que se tomaron a tiempo las medidas de aislamiento. Igual la curva de contagios va aumentando, y en las noticias no se habla de otra cosa que del coronavirus.
Te mando un abrazo

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remorada 21 abril, 2020 at 4:31 pm

Ufff, lo del teletrabajo es tremendo porque en según qué lugares aún no hay muchas normas y se come el tiempo personal… estando en la casa es más difícil desconectar! espero que se vaya haciendo más leve conforme pasen los días!

Aquí seguimos las novedades en Argentina porque hay un corresponsal de la tele catalana que informa desde allí y nos alegramos de que esté controlado dentro de lo que cabe! Por otro lado, a Andorra vienen muchísimos argentinos a trabajar en la temporada de nieve y hay como 2000 varados que no han podido regresar y se están teniendo que gastar todo lo que habían ahorrado, el gobierno de aquí los apoya, incluso se había gestionado algún vuelo humanitario de repatriación, pero dicen que como las fronteras están cerradas no les dieron permiso para volver… están desesperados :(

En fin, espero que todo empiece a mejorar pronto!!!! :***

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Susana 20 abril, 2020 at 2:40 pm

Que gusto leerte de nuevo…

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remorada 21 abril, 2020 at 4:32 pm

:)

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melituca 21 abril, 2020 at 11:16 am

¡Me encanta leerte otra vez por aquí! Está siendo sin duda una época rara… ¡y lo que nos queda! ): Es bueno mantener el buen humor a pesar de las circunstancias; por aquí lo intentamos y como soy bastante casera no me supone mucho esfuerzo quedarme en casa, aunque ya empieza a apetecer salir a mover un poco las piernas xDD

Un abrazote y cuidaos mucho ♥

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remorada 21 abril, 2020 at 4:34 pm

yo soy muuuy casera y acostumbrada al encierro, pero también te digo que ya he podido salir dos veces a hacer los paseos de una hora y se agradecen un montón! es raro porque los escaparates siguen con la decoración del día del padre, pero ver el sol, el verde, el río… ¡y otras caras aunque estén tapadas! ha sido muy refrescante ^^

cuídate tú también y que se cuide mucho toda la familia! :***

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tallerespanol20 23 abril, 2020 at 1:39 pm

Me ha alegrado muchísimo que hayas vuelto a escribir el blog. Cada uno lleva esto de la cuarentena como puede, pero creo que las personas luchadoras como tú llevan una gran ventaja. Te mando un abrazo enorme y
siento muchísimo lo de la abuela. ¡Vamos a salir de esta!

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remorada 23 abril, 2020 at 3:23 pm

uhhh ese cambio de nombre es un pequeño indicio de lo que vendrá? que no te había reconocido!

un beso enorme! :***

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Pepa 23 abril, 2020 at 5:35 pm

Jolines, el WordPress me la ha jugado. Creo que llevo comentando con la dirección incorrecta unas cuantas semanas. 🤭🤭 Acabo de ver las notificaciones, y me ha descolado. Ahora ya sé, que tengo que cerrar sesión. Ups! Me has pillado…

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Marialu R 24 abril, 2020 at 11:58 am

Buen resumen, neni. Me ha encantado.
Lo de que podáis salir, aunque sea en días impares, es un alivio.
Cuando todo esto acabe encuentras curro fijo, ya verás.

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