Costumbres catalanas: la calçotada

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Estamos en plena época de calçots y, por ende, de calçotadas. Antes de vivir aquí no conocía esta costumbre catalana, si tú tampoco la conoces, ahora te la voy a contar.

¿Qué es un calçot?

Un calçot (suena calsot) es una cebolla que ha recibido un tratamiento especial de adelgazamiento.

Primero se siembra una semillita. Cuando empieza a aparecer una cebolla común y silvestre, se cosecha, se le corta la parte superior y se almacena.

A las pocas semanas, se vuelve a plantar. En este momento se apila tierra por encima (calçar, en catalán), siempre asegurando que se asome solo un poquito. Esta operación se repite un par de veces más para que la planta siga buscando la luz y se vaya alargando. Al no dejar que le caiga el sol conseguimos que el interior sea blanco, dulce y tierno. De un solo bulbo se obtienen varios calçots que llegan a medir entre 15 y 25 cm.

Por su forma y color puede confundirse con un poro / porro / puerro, ¡pero son solo primos hermanos!

Desde hace unos años existe la Indicación Geográfica Protegida Calçot de Valls, propia de las comarcas del Alt Camp, Baix Camp, Baix Penedès y Tarragonès, en la provincia de Tarragona. Curiosamente, la variedad que se cultiva proviene de otra provincia catalana: es la cebolla Blanca Grande Tardía de Lleida.

Calçotada, la fiesta de los calçots

Entre enero y abril suelen hacerse las calçotades (suena calsutadas), reuniones que consisten en comer calçots. Antes tenías que ir al campo a disfrutarlas, pero cada vez hay más opciones urbanas. Son la excusa perfecta para juntarse con los amigos. ¡Hay personas que no perdonan un año sin su calçotada!

A mí me encantan, pero no las aprovecho… ¡los calçots son apenas el principio! Los acompañas de pan con tomate, luego comes carnes a la brasa con seques (alubias / habichuelas / judías / frejoles blancos) y cierras con el broche de oro: una buena crema catalana. Y que no falte el vino o el cava, por supuesto.

Cómo cocinar calçots

La idea es escalivar, es decir, exponer el alimento a las flamas para que se queme por fuera y se cocine por dentro.

Los calçots se colocan en fila en las parrilla, luego se les da la vuelta y ya los tenemos. Hay unas parrillas especiales que permiten voltearlos con facilidad. La ingeniería al servicio de la gente.

Al sacarlos del fuego, se envuelven en papel periódico y se les deja un rato a que terminen de cocinarse con su propio calorcito. Una ración es de aproximadamente 15 calçots y se sirven en una teja. Ajá, teja de las del tejado.

Se acompañan de una salsa que despierta acaloradas discusiones. Por lo que he leído se llama salvitxada y es muy parecida al romesco, pero con más tomate. El problema es que cada familia guarda celosamente su receta de romesco, así que no se puede trazar una línea definitiva.

En general coinciden en que lleva tomate y ajos asados, almendras tostadas, aceite de oliva y sal. Entre los ingredientes que pueden o no estar tenemos el pan, el vinagre, las avellanas, la pimienta, hierbas como el perejil o el romero y dos tipos de pimientos picantes: el bitxo y la nyora.

Cómo comer un calçot

¡Y esta es la parte más divertida! Para empezar, como buenos pixapins, hay que ponerse un pitet, es decir, un babero. Es inevitable dejarlo todo perdido. También toca arremangarse, porque hay que usar las manos.

Coges un calçot de la parte verde y con la otra mano le quitas las capas exteriores, o sea, todo lo quemado. No es plan meterse acrilamida en vena.

Metes el calçot en el pote de salsa, cuanto más remojado, mejor.

Echas la cabeza hacia atrás, abres la boca, elevas el calçot y lo comes de abajo hacia arriba, hasta llegar a las hojas.

Los dedos te quedarán negros a causa las cenizas, asúmelo. Usualmente te darán al final una toallita húmeda para limpiarte. Algunos restaurantes te dan también unos guantes de plástico, es toda una innovación, pero aquí intentamos evitar los plásticos.

No sé qué pensaría Freud de todo esto.

14 comentarios

Mo 15 febrero, 2019 at 11:02 am

Jajajajajajajaja! El comentario final es lo más!
De nuevo, me descubres cosas de mi propia tierra! No tenía ni idea de cómo se cultivan…
A mí no me entusiasman, como un par o tres y listos, pero el romesco… ayyyy, el romesco me flipa!
Muas!

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remorada 13 marzo, 2019 at 8:50 pm

Tienen toda una técnica! A mí me parecen maravillosos, pero tienes razón, no se puede comer demasiado.

El romesco / salvitxada es amor xD

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Mari Angeles Domingo 15 febrero, 2019 at 12:51 pm

Ummm!! me pilla lejillos, eso sí, la parrilla es idéntica a la nuestra para asar los choricillos, sardinas…cuando vamos de perol al campo ;)

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remorada 13 marzo, 2019 at 8:52 pm

ahora que lo dices creo que me he confundido y es la rejilla de las butifarras… ups! xD

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Aurelia La Xata 17 febrero, 2019 at 5:22 pm

están buenisimos!! por el interior de València lindante con Alacantm también se pueden ver en muchos restaurantes y fiestas de pueblos.

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remorada 13 marzo, 2019 at 8:53 pm

En Valencia se come TAAAAAAAAAAAAAN rico!!! Allí conocí (y me enamoré de) la fideuá *____*

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Azul Celeste 19 febrero, 2019 at 5:00 pm

Parecidas a las cebollitas asadas, con carnita y frijoles charros…
O al menos eso parece, excepto la salsa, que acá sería verde, roja y pico de gallo.
No me gusta comer cebolla, pero sí la uso para dar sabor a los alimentos.
Creo que a la Mija y a MiEspo les encantaría probar.
¡Siempre aprendo cosas nuevas con tus posts!
Un besote.

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remorada 13 marzo, 2019 at 8:54 pm

el sabor de los calçots no se parece al de la cebolla, es dulce y suave ^^

yo con estos posts siempre me quedo con hambre xD

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Aivic 21 febrero, 2019 at 8:23 pm

No conocía la costumbre, aunque no se si podría participar en ella. Las cebollas normales no suelen sentarme bien, pero aún no he descubierto por qué. La costumbre suena divertida para disfrutar con amigos.

Besos

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remorada 13 marzo, 2019 at 8:55 pm

Es muy divertido, pero es verdad que no le suelen sentar bien a todo el mundo… y son mucho más suaves que las cebollas normales O_O

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Pepa 22 febrero, 2019 at 7:03 pm

Muy interesante! No tenía ni idea ö.ö Un abrazo :)

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remorada 13 marzo, 2019 at 8:55 pm

Cada vez está más extendido, pero creo que hay un montón de costumbres catalanas de las que se sabe muy poquito! <3

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Lai - Asi piensa mamá 5 marzo, 2019 at 1:32 pm

ohhh…llevo tanto tiempo sin comer calcots!!!!

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remorada 13 marzo, 2019 at 8:57 pm

los amo xD

ayer comimos un pan de coca con una butifarra que llevaba calçots dentro y salsa romesco por fuera… DELI!

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