Una vez fui profesora (II)

Historias Moradeces Verde morada

Hace unos días había empezado a contar la historia de cuando fui profesora de infantil sin saber cuándo la continuaría, pero al fin he encontrado un momento.

Los miércoles eran los días que iba al colegio, tenía dos clases con unos 12 niños de 5 años cada una y una clase con 25 niños de 4 años. Cuando recibí la lista encontré mi primera dificultad, al ser una escuela de inmersión en otra cultura y otra lengua, muchos niños tenían nombres que no había oído en mi vida, al punto de no saber si eran niños o niñas.

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Mi día comenzaba con una de las clases de 5 años y los hice sentar en un círculo para empezar a conocerlos. Había llevado etiquetas con los nombres de todos y empecé a llamarlos de uno en uno mientras les tiraba una pelota de papel periódico, el que la recibía decía su nombre, algún animal que le gustara y por qué. Mientras este niño agrandaba la pelota con más papel y cinta adhesiva para lanzarla al siguiente, yo daba algún dato curioso del animal y lo relacionaba con algo del entorno del niño.

En eso llegó mi baño de realidad, estos niños vivían en otro mundo y tuve conversaciones de este estilo:

Niño A: ¡Me gustan los tiburones!
Yo: Nuestro país es tan diverso que puedes encontrar pingüinos al sur porque el agua es fría y tiburones en el norte porque el agua es más caliente. Y en Lima, ¿cómo es el agua? ¿fría o caliente?
Niña B: A mí solo me gusta el mar calentito de Miami.

Espacio de barullo porque todos empezaron a hablar de Miami. Todos.

Niña C: ¡Y cuando estuvimos en Miami a mi mamá le pusieron una boa en el cuello!
Yo: ¿Sabías que podemos encontrar boas en Perú? ¡Son de la Selva!
Niña C: ¿De la Selva? jijiji ¡Como mi chofer!

Espacio de barullo porque todos empezaron a hablar de sus choferes. Todos.

Apenas habíamos empezado la clase y ya sentía que me había equivocado, que no podría lograr entusiasmarlos con nada, pero ya estábamos subidos al carro y teníamos que acabar la ronda de presentaciones. Luego hicimos un ejercicio de cajas sensoriales, dentro había elementos de la naturaleza y tenían que identificarlos sin ver. Parecían entretenidos, tal vez no iba todo tan mal.

Al finalizar la clase se me acerca un niño y me pregunta si se puede quedar con la pelota de papel periódico. Le dije que por supuesto, pero que era muy fácil hacerla en casa y me respondió que su padre no le dejaba tocar el periódico ni jugar con pelotas si no era en el jardín. Tal vez ese era el secreto, hacer las cosas que los padres no les permitían hacer.

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El futuro era prometedor. Y digo “era” porque la ilusión me duró hasta que entré a la clase de 4 años. La diferencia con los de 5 era brutal, no sé si porque eran más o porque eran demasiado pequeños, pero no había manera de hacerlos ponerse en un círculo sin que alguno llorara o quisiera ir al baño o mirara al infinito o hiciera la croqueta.

Tal vez el problema estaba en que a la profesora no le hacía gracia que viniera alguien de fuera a dar la clase en lugar de capacitarla a ella para introducir ciencias en sus clases. Debe haber sido eso, porque con pequeñas acciones complicaba el proyecto y mi vida, pero eso ya lo contaré otro día.

tsuzuku

36 comentarios

Marta 4 febrero, 2015 at 11:06 am

La clase de cinco años… Agüita con lo adelantados que estaban, jijijij, para algunas cosas.

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remorada 5 febrero, 2015 at 8:47 pm

eran muy espabilados, eso no se puede negar ^^U xD

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mamaenbulgaria 4 febrero, 2015 at 11:40 am

Los profes de educación infantil deberían ser venerados por el resto de la sociedad.
Esperamos el resto de la historia! Anda que tu también, dejarlo en lo mejor para tenernos expectantes.. :D

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remorada 5 febrero, 2015 at 8:48 pm

creo que los de secundaria son los que llevan la peor parte x)

yo cumplo con los resultados de mi encuesta, historias en cómodas cuotas :P

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Segundos Pasos 4 febrero, 2015 at 11:42 am

os deberían dar un nobel o algo por paciencia y aguantar a los peques y lo que es peor, a los padres de los peques. ya nos cuentas el final eh!

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remorada 5 febrero, 2015 at 8:49 pm

y eso que a cada clase iba solo 1 hora a la semana! O_O las tutoras tenían una paciencia infinita!

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Mi Álter Ego 4 febrero, 2015 at 11:54 am

Jajajajaja. Me toca a mí hacer eso y me da un mal. No tengo paciencia ninguna para tratar con niños pequeños, y menos si vienen en manada. Jajajaja. Besotes!!!!

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remorada 5 febrero, 2015 at 8:50 pm

a mí sí que me gustan los niños pequeños, pero en grupos pequeños! (de dos, uno para cada mano y que se entretengan solos mientras voy al baño xD)

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macarenagv 4 febrero, 2015 at 7:25 pm

¡Ay! esos profes que llegan “de fuera” a dar sus clases… cuesta hacerse con los grupos, y es a la vez tan motivador (¿desesperante?).

Tienes razón en la diferencia entre 4 y 5 años, y en el ámbito académico aún más, en esa etapa del desarrollo en que está más para otra cosa que para atender, aunque sea con juegos.

¿En serio la profe de la clase te complicó las cosas? ¡vaya!

Me encanta como lo cuentas ;)

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remorada 9 febrero, 2015 at 3:01 pm

Creo que la escuela, como otras instituciones, debería hacer pasar al “nuevo” por un proceso de adquisición de la cultura organizacional, lanzarlo directamente “a los leones” es una locura!

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sradiaz 4 febrero, 2015 at 7:32 pm

¿No son demasiados niños pequeños juntos? Terror absoluto.

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remorada 9 febrero, 2015 at 3:01 pm

muchoooos! creo que se multiplicaban con solo mirarlos! x)

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Azul Celeste 4 febrero, 2015 at 8:45 pm

Recordé la de un “detective suelto en el kinder” con Arnold Chubychequer…
Ehhh… Yo por eso, cuando doy catecismo, selecciono el grupo de niños de 6 años, aun son adorables, saben escribir un poco, van solitos al baño, interrumpen, interrumpen, interrumpen… pero siempre aprenden los canijos :D
Ya imagino tu cara con lo “son de la selva”… hace varios años dejé de leer a una mamá que se expresaba de ese modo de la muchacha que le cuidaba a la nena… :(

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Azul Celeste 5 febrero, 2015 at 6:31 pm

Perdón por mi amplia ignorancia ¿Qué es hacer la croqueta?

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remorada 9 febrero, 2015 at 3:03 pm

rodar por el suelo! es una frase que aprendí aquí y me da mucha risa, porque las croquetas se pasan por pan y… no sé, la imagen es graciosa xD

lo de la selva era terrible, ver cómo con aparente inocencia se iban grabando las peores taras de la sociedad… u.u

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Azul Celeste 9 febrero, 2015 at 4:22 pm

¡Gracias por aclararme! Inmediatamente pensé en una croqueta de pollo empanizado, pero dije nada que ver :P

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Piezecitos 4 febrero, 2015 at 9:01 pm

El cambio de pais y cultura hacen mucho! Ser profesora en los states no debe ser un plato de gusto ni facil! Jajajaja

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remorada 9 febrero, 2015 at 3:04 pm

qué va, si no estábamos en otro país! eran niños que con 5 añitos ya habían ido de vacaciones varias veces de Lima a Miami, entre otros destinos exóticos! x)

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Piezecitos 9 febrero, 2015 at 7:26 pm

Que dices??? pensaba que estabas en USA! Y sobrentendido todo tu post! A mi rollo! jajaja perdona!!!

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pequeboom 5 febrero, 2015 at 10:46 am

Siempre he sabido que los profes están hechos de una pasta especial

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remorada 9 febrero, 2015 at 3:05 pm

no todos, por desgracia, pero lo que se agradece encontrar a uno bueno!!!

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Cuddles 5 febrero, 2015 at 12:49 pm

Hola, me encanta cómo escribes, lo haces muy bien y es divertida la manera en que cuentas tus anécdotas; no todos tienen la habilidad de contar algo del día a día con tanta gracia y sencillez. Grande remorada! no te mueras nunca:)

No recuerdo cómo llegué a tu blog, pero desde ese día no he dejado de cotillear protegida porque me gusta el anonimato y porque soy muy vaga no te había dejado ningún comentario.

Viví 7 anhos y medio en BCN, después me casé y me mudé a UK ( hace casi 6 anhos). Tus historias de infancia me transportan a algunos momentos inolvidables de mi ninez y sonrío muy felíz.

Voy leyendo tu blog sin ningún orden,la mayoría de las veces siguiendo los que aparecen al final del post bajo la etiqueta de ” relacionado”.

Saluditos nena! Ya sé que los besos no te gustan, yo tampoco soy muy besucona. Sin embargo , a mi hija la lleno de achuchones y besos!

Cuddles

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remorada 9 febrero, 2015 at 3:13 pm

Hola! Muchísimas gracias por la visita y por dejar las sombras para dejar el comentario! ^^

El blog no tiene orden, es caótico, qué le vamos a hacer, pero aún quedan unas cuantas historias más para contar antes de morir! xD

:***

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madresolohayunablog 5 febrero, 2015 at 5:40 pm

Me acuerdo de esa historia! (la del chofer de la selva :s) es más, fue así como te conocí por twitter! ay esos chibolos… de qué colegio eran ah? cuéntamelo x inbox!

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remorada 9 febrero, 2015 at 3:14 pm

es verdad!!! va, te mando un DM, pero no digas nada, eh!!! x)

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Paula 6 febrero, 2015 at 6:06 am

Madre del amor hermoso, es que Miami y los chóferes son como para entusiasmar a cualquiera. No me quiero perder la clase de los cuatro años, que promete.

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remorada 9 febrero, 2015 at 3:15 pm

Los de cinco tenían estas cosas pero supongo que es lo que vivían en casa y no sabían ver la vida de otra manera, pero eran niños espabilados. Los de 4 eran muy silvestres! x)

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Irene MoRe 6 febrero, 2015 at 11:02 am

jodo con los pijitos

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remorada 9 febrero, 2015 at 3:16 pm

eso mismo pensé yo! xD luego me cayeron mejor, debo admitirlo ;)

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mamikatabum 7 febrero, 2015 at 2:29 am

Wooow Miami!! Todos! Chofer de la selva?! OMG!!!
Santa paciencia mujer, yo contemplé no ser mamá por muchos años porque no tengo paciencia. Ahora sólo tengo para los míos y uno que otro niño y eso si, que no me toquen más de 6 porque me da algo.
Hoy pasé 90 minutos en una clase de primer grado en una escuela para niños “gifted”, 90 minutos de tensión tratando de entretener, y mantener calmadas a las bestias /: niños sumamente activos con mentes que van a mil por hora, 27. Salí muerta de cansancio, y con la cabeza punzando.
Lo dicho, mi admiración total a las maestras y después de hoy aún más.

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remorada 9 febrero, 2015 at 3:17 pm

Al principio pensé que sería imposible porque no tendríamos puntos en común, pero al final la curiosidad y lo espectacular de la ciencia pudo más que el clasismo traído de casa ^^

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dibujosdenube 7 febrero, 2015 at 7:22 am

¡Que horror! ¡Eso son un montón de enanos de 4! Si es difícil atraer la atención de la mía, que como tu explicas a la perfección o se queda mirando al cielo o se pone a croquetear en cuanto te descuidas… juas!

Lo del “chofer de la selva” me ha dejado o_O

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remorada 9 febrero, 2015 at 3:18 pm

jjajaja!!! bueno, no los culpo, yo he tenido ganas de croquetear más de una vez… incluso trabajando!!! xD

yo también me quedé así O_oU

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Elena Velvet Cat 7 febrero, 2015 at 3:01 pm

Envidio tu paciencia!

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remorada 9 febrero, 2015 at 3:19 pm

No tengo mucho de eso! pero iba solo una hora a la semana a cada clase, lo tomé como un ejercicio de crecimiento personal ;)

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remorada 9 febrero, 2015 at 3:06 pm

y luego pensamos que con educación se puede cambiar problemas de desigualdad, pero no es suficiente… ya lo tienen muy interiorizado antes de empezar la escolarización! :(

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