Otra de paquetes

Hace unos días, a raíz del post ¿Con quién me has enviado el paquete?, varias personas me preguntaron cómo es que alguien podría aceptar transportar el paquete de un desconocido. Una pregunta lógica, más aún si el desconocido te pide que saques un paquete del Perú, un país que cada año pelea con Colombia el puesto al mayor productor de cocaína del mundo.

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Diría que cada familia limeña que conozco tiene, por la razón que sea, a algún miembro viviendo fuera del país, por eso somos unos expertos enviando cosas y preguntar “conoces a alguien que vaya a…?” es de lo más común. Cada vez se hace menos, porque correos funciona mejor (kind of…), porque con la globalización encuentras de todo en todas partes y porque para todo lo demás existe la compra por internet.

Entregamos al mensajero los sobres abiertos, nada que pese demasiado, si te envían dinero apuntas los números de serie de los billetes para que no haya problemas. Y, claro, aplicar el sentido común.

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Esta introducción la hago porque recordé una anécdota muy divertida.

Una amiga (llamémosla la mensajera) viajaba a otro país, así que aproveché y le envié un paquete para otra amiga (en adelante, la destinataria) que vivía allí. Ellas no se conocían, pero la mensajera, que es una de las personas más responsables que conozco, me escribió a los pocos días de llegar diciéndome que no habían podido quedar, pero que ya había hecho el envío por correo local certificado. Dicho esto, continuó con su viaje, con la maleta más ligera y la conciencia más tranquila.

El paquete debió llegar rápidamente y gustarle a la destinataria porque un par de semanas después me llegó su respuesta: un paquete en un sobre muy bonito con una letra redondita con su nombre ¡qué alegría! ¡qué alboroz… un momento… ¿acaso me estaba devolviendo todo lo que yo le había enviado?

La mensajera había abierto el paquete que yo había preparado, había verificado que todo estuviera en orden y lo había vuelto a cerrar, solo que se equivocó en el orden de las direcciones. Cosas que pasan.

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Aunque sea el tipo de cosas que le pasan especialmente a ella.

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30 Comentarios en este post

  1. Bombones dice:

    Jajaja! Yo tengo un par de amigas que perfectamente podían ser esa ‘mensajera’ Me encantan, porque siempre hay anécdotas detrás de cualquier cosa que hacen :-)

  2. Jajajaja. Ya hay que ser despistada para hacer eso… Yo, por si acaso, no hago de mensajera a menos que sea alguien de mucha, muchísima, confianza. Me da mucho miedo eso de andar llevando paquetes misteriosos que no sé qué contienen. Besotes!!!

  3. Me gusta tu viñeta de “sentido común”. Tal vez añadiría “NO cosas valiosas”, porque eso es mucha responsabilidad para el mensajero, encima que te hace el favor.

    Cuando mi marido hacía el doctorado en España tenía un amigo que no paraba de pedirle que llevara y trajera paquetes cuando venía a Bulgaria en vacaciones, y siempre eran enormes, mal empaquetados, y una vez incluso ¡un queso en salmuera que goteaba!

  4. Irene MoRe dice:

    Jajajaja. Yo llevé un paquete a Cuba. Me lo dieron cerrado, pero lo abrí, más que nada porque entrar algo ilegal o sospechoso en ese país me daba bastante miedo, la verdad.
    Visto que todo era correcto quedamos con el destinatario en nuestro hotel y, a partir de ese momento, él y su mujer nos enseñaron La Habana en los días que estuvimos allí e incluso nos invitaron a comer a su casa.
    Mantuvimos el contacto un tiempo por correo electrónico pero se ve que se han quedado sin él, y aunque les escribimos un par de cartas, no hemos obtenido respuesta, aunque no estoy segura de que llegasen.
    Una pena, porque nos acordamos mucho de ellos.
    Besazos.

  5. Azul Celeste dice:

    ¡Ay que risa! Eso me hizo recordar algo que creo que ya te conté ¿o no? también soy medio despistada…
    Que mi mamá vivía en EUA y nos envió una carta, escribió la dirección correcta, pero olvidó ponerle México, así que de EUA se fue a España, Portugal, Venezuela, Costa Rica, Guatemala y finalmente algún alma caritativa que se dió cuenta de que el estado de Durango se encuentra en México, la carta llegó a su destino… :P ¡Quien fuera carta!

  6. La mensajera esa dice:

    I knew it! Sabía que en algún momento ibas a escribir este incidente! hasta ahora sigue siendo una de mis anécdotas preferidas que me hace reír de carcajadas cada vez que lo recuerdo. Linda anécdota di?

  7. sradiaz dice:

    Lo confieso. Una vez recibí mi propio paquete… Pero fué porque al certificar el sr de correos rellenó las casillas al contrario, y yo ni me di cuenta.

  8. Uinnnsss… pues como yo soy muy peliculera creo que nunca sería capaz de hacer de mensajera de un desconocido. Seguro que antes se me para el corazón de los nervios y fijo que me paran porque tendría “cara de culpa” desde el primer segundo. Juas!

    Besotes!

  9. linuxmanr4 dice:

    Como diría El Piporro:

    Habiendo tan buen correo, con quien se la fui a mandar…

  10. Mamá de V dice:

    Ay me encanta el dibujo de la mensajera esa xD

  11. Jajajaja ¡a mi eso me ha pasado y en más de una ocasión! Pero, tengo que reconocer que la mensajera era yo misma >.<
    Como ya sabes que la familia de Jorge es de Perú, nosotros también tenemos "mensajeros por el mundo" y anécdotas variadas al respecto…
    Para nuestra boda, mis suegros encargaron un cofre muy bonito de plata para llevar las arras, pero no estaba terminado cuando volvieron a España y el que lo hacia se comprometió a mandarlo (en Febrero)… Varias anécdotas y meses después, habiendo pasado por Argentina, Barcelona y Tenerife, ¡nos llegó de milagro (en Octubre)! Anda que no sudamos… Jejeje

  12. Elena Velvet Cat dice:

    Me imagino tu cara al abrir el paquete… ¡tu paquete! xDD

  13. Marta dice:

    Jajajaj, menuda faena!! Aunque podría poner en ese lugar a un par de amigos que son así de despistados. Al final, lo volviste a enviar con mensajero?

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