Olores que indican que estás en Lima

A diferencia de los descensos en otras ciudades, desde el avión, y desde todas partes, se ve que Lima es gris. Así, lo que realmente llama la atención cuando uno baja del avión y pisa la ciudad es un fuerte olor a aceite quemado, a combustión mal hecha, proveniente de miles de vehículos antiguos y destartalados que se circulan entre los baches casi por acto de fe.

Basta llegar a mi barrio y Lima ya huele a mar, a pescado muerto algunos días, los menos. Huele a una amable brisa, que intentas disfrutar mientras la humedad hace que se te calen los huesos de frío. Te abrigas y sonríes y sigues oliendo y precisando que huele a océano, que es más grande que el mar a secas.

Al amanecer, en Lima empieza a oler a fruta, a mercado y a una enorme fracción orgánica en la basura, pero da igual porque no se recicla.  Huele a jugo surtido en el desayuno, de ese que se toma mientras cantan los pájaros que te despertaron y que nunca escuchas en tu ciudad, donde hasta las cotorras empiezan tarde su rutina. Huele a diversidad biológica, a la profesión que un día tuviste.

A la hora de comer, en todas las casas huele a ajo, que es lo que hace que esté más bueno el eterno arroz blanco que acompaña a todas las comidas, si la Beckham decía que España olía a ajo, que mejor ni asome la operada nariz por estos lares.

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Y en mi casa en particular, el olor de la cera en el parquet que se lustra 3 veces al día porque siempre se ve la pisada de alguien se mezcla con el olor de las flores, aunque no es la temporada en que inunda la fragancia de las rosas de mi abuela desde el jardín. Y pensar que en el piso de Barcelona tenemos una sola planta y es de plástico. Ya no “apesta” a perro, pero mi sobrino me pide encarecidamente que incluya en esta recopilación para el “glob” (sic) el olor de sus pies. Y se ríe, con los ojos chinitos, un diente a medio crecer y un tono de voz que en unos años sonará tan grave como el de su madre.

En Lima se respira un poco de todo, como se respira la desconfianza en los gobiernos. Y en medio de todo mis sobrinos y yo hemos decidido dedicarnos – como he ido mostrando ya en Instagram – a llevar a cabo diversas actividades inspiradoras. Por ejemplo, ellos han planeado ir esta semana al zoo a oler la caca de los búfalos, no esperaba menos de dos niños de primaria. Definitivamente, mi definición de “inspirar” y la suya difiere sustancialmente.

Pero voy a hacerles caso, antes de que crezcan.

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42 Comentarios en este post

  1. Qué poética estás… Se nota que quieres a tu ciudad :)

  2. Marta dice:

    Jajajaj, hay que ver con lo bien que habías empezado, bueno, más bien continuado con los olores a océano y fruta, y acabas con las cacas de búfalo, que deben oler igual que las de las vacas, no? Ya nos contarás que te inspira, jijji.

  3. pequeboom dice:

    jajajjaja HAces que huela todo bien!!

  4. ururenique dice:

    Sí, Lima es olor… para mí el más fuerte siempre ha sido, al llegar al aeropuerto, el de harina de pescado de las fábricas de la zona… ¡PUAJ!
    Vas a tener que hacer uno sobre los sonidos… las cuculíes, las alarmas de los carros, el heladero (sigue existiendo?).

  5. Irene MoRe dice:

    Es cierto, los olores definen mucho.
    Y a los sobrinos hay que hacerles caso SIEMPRE, jejejeje.
    Besazos y sigue disfrutando de Lima y de tu familia.

  6. Mo dice:

    Eso, eso, tú hazles caso…
    Los olores son tan evocadores… aunque sea caca! Jajajajaja!
    Y ese arrocito con ajo… qué bueno!
    Muas!

  7. Jajajajaja. Montevideo me huele a garrapiñada en invierno, a jazmines en primavera y a río revuelto cada pocos días. Es curioso eso de los olores de las ciudades. Me encanta. Un besote!!!

  8. ¡Que viva el arroz con ajo! *-*

  9. Marialu dice:

    Qué poderoso es el sentido del olfato!

  10. Mari dice:

    Qué bonito!!! (todo bien pero extraño que el jardín “apeste” a mi Kuno)

  11. Azul Celeste dice:

    JAJAJA! Me encanta! Ese olor a caca siempre te remite al hogar… :P

  12. dibujosdenube dice:

    Los olores de la tierra… ji! Que buenos!!! Y que rico el arrocito con ajo! ;)

  13. sradiaz dice:

    Jejeje, caca de búfalo… Una inspiración curiosa.

  14. Bombones dice:

    Bueno, post leído en la hora de la comida. ejem
    Me encanta asociar olores a sitios, pero aún más me gusta asociarlos a personas. Es increíble todo lo que se recuerda con sólo un olor.

    • remorada dice:

      Sí! Ese ya es todo otro rubro, el olor de la ropa y de la colonia de personas especiales, los olores de las comidas… hay muchos olores especiales por aquí, aunque no todos definen a la ciudad en su conjunto :)

  15. loqueven dice:

    ¿como hemos pasado de olor a mar y a frutas para terminar en olor a caca de bufalo? Jajaja

  16. desmadreando dice:

    ¿Sabes a qué huele tu post? ¡A CASA! A todos tus referentes de pequeña, a las tazas de café americano enoooormes, a las peleas con tu hermana, a las intensidades de tu madre….¡a ese sitio donde el corazón se refugia porque de ahí eres y aunque ya seas de otra parte reconectas con esa Fran de siempre! ¡Disfruta y gracias por la llama! un besote desmadroso

  17. mavi dice:

    no se en lima, pero este verano estuvimos en Mexico y creo que podría recordar perfectamente ese olor!

  18. madrexilio dice:

    Ay ay los olores de la tierra en la que nacimos siempre son tan especiales. Qué lo disfrutes :)

  19. madresolohayunablog dice:

    Ay Remo tú sí que me haces reír! Y me pongo a pensar a qué huelo cuando llego a Lima y es a… humedad!!! Incluso, hay cosas en mi casa (ropa principalmente) que huelen a Lima, porque me las traje de Lima y con humedad y todo! Pero sabes? Lima también me huele siempre, siempre a panetón :)

  20. Esther dice:

    Tu post de hoy es como esa parte de la magdalena de Proust en “En busca del tiempo perdido”, aunque algo más escatológico. Disfruta de tus sobris.

Es tu turno de comentar ^_^

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