Más sobre mí Moradeces

Me encanta esta frase de Cartman en South Park, la repetía mucho cuando empecé a engordar. Comencemos por aclarar que nunca he sido delgada, pero subir 30 kilos en 2 años me hizo plantearme seriamente si había llegado el momento de aceptarme oficialmente como gorda. Mi abuela había sido gorda y, durante sus épocas más burguesas, mi papá era igual al tío Phil del Príncipe de Bel-Air, así que la genética lo estaba gritando: era gorda y no había más que hacer.

Al principio, la negación. Me había acabado de mudar a otro país y no sabía cocinar. Tenía que adaptarme a la nueva comida, llena de embutidos y bollería industrial (que mucho decir lo buena que es la dieta mediterránea pero en la práctica son pocos quienes la siguen), mientras nos alimentábamos de pasta y precocinados al punto de haber aburrido una de mis comidas preferidas: la lasaña. Hace más de 3 años que no pruebo una .

Como no trabajaba, no conocía a nadie y teníamos que vigilar mucho el dinero, tampoco salía. De hecho, prácticamente no me movía y me recordaba las prácticas de zootecnia general en que veíamos a los chanchos/cerdos cercados y casi inmovilizados para que no gastaran energía y se pusieran hermosotes.

El primer síntoma de que algo iba REALMENTE mal fue al volver a Perú. Mi familia me esperaba con los brazos abiertos pero al verme salir del aeropuerto los abrieron MÁS. Entonces, llegaron los comentarios de parientes y amigos:

  • “Uy, cómo te has engordado, ¿No?” – Gracias por avisarme, no tengo espejos en mi casa. Yo también me alegro de verte.
  • “Ya no quieres más, ¿No?” – ¿En serio? Estoy visitando un país que de lo único que está orgulloso es de su comida, me invitas a comer y me quitas la comida deliciosa que llevo 2 años sin probar. Ya no quiero más, tampoco quiero volver a encontrarme contigo.
  • “Pero si no comes TANTO, ¿Cómo puedes estar ASÍ?” – ASÍ reemplaza las palabras que no deben ser nombradas: gordo, viejo, feo, voldemort. Si las dices se te contagia. 
  • “¿Y si sales a correr?” – A ver, te explico. Coge todas tus bolsas de la compra, 30 kilos, amárratelas alrededor de la cintura y sal a correr. Después me cuentas la opinión de tus rodillas y tobillos. Divertido, ¿Eh?
  • “Yo creo que estás construyendo una barrera para aislarte y protegerte” – Tiene lógica y fundamento, pero la imagen mental de la barrera de grasa es tan desagradable que no puedo procesar el psicoanálisis gratuito.

Lo que sí era cierto era que no comía TANTO para estar ASÍ, y eso que mi aspecto físico era benevolente pues si las personas hubieran visto lo que veíamos la balanza y yo me habrían hecho una intervención.

la diferencia entre la falda que uso ahora y la que usaba al venir a vivir aquí
la diferencia entre la falda que uso ahora y la que usaba al venir a vivir aquí

Y es que el problema de la gordura no es solo estético sino que afecta otros aspectos de la vida:

  • No encuentras ropa. En mi caso, además, los pies me engordaron y tenía que comprar zapatos dos tallas más grandes. Las botas las dejé por imposibles, no había caña que contuviera mis pantorrillas boterescas.
  • Dejas de salir con tus amigos, cansado de comentarios, de cómo te miran. Principalmente porque crees que te ven de la misma manera que te ves tú: ASÍ.
  • Las nuevas personas que conocen te etiquetan con personalidad de gordo, obligándote a ser siempre amable, alegre y paciente. Imposible mantener esas expectativas.
  • Si no tienes trabajo, la búsqueda se vuelve imposible. Ahora el paro está generalizado, pero incluso en las épocas en que los empleos sobraban nadie en su sano juicio apostaría a darle responsabilidades a una persona que ni siquiera hace un esfuerzo por ella misma.
  • Te persiguen los fantasmas de las enfermedades (ante) pasadas: la diabetes del padre, la presión alta de la madre, las várices de la abuela, ¡Hasta la calvicie del abuelo! Eres gordo y lo heredarás todo. Agradeces tener hermanas que te recuerdan que no importa que no tengas hijos, que ellas y tus sobrinos te quieren mucho y te cuidarán hasta tu último suspiro (de limeña). Aunque, subrayan, con este historial tampoco llegarás muy lejos.

Estas palabras apocalípticas me llevaron a empezar un camino largo pero imparable y, en 4 meses, ya he perdido 10 kilos. Al final, bajar de peso es más fácil de lo que parece. Lo explicaré mañana pues no quiero que una receta infalible para la felicidad opaque lo que quería decir hoy: pónganse en el lugar de sus amigos pasados de peso. No son gordos, solo necesitan estar fuertecitos.

Actualización: aquí la segunda parte http://remorada.com/2013/03/25/como-ser-mas-listo-que-el-hambre/

21 comentarios

Ricardo 24 marzo, 2013 at 11:37 am

Amo como escribes!!!!!! Tu manera de verlo todo tan positivo y con ese toque de chiste es lo que te me encanta de tu blog, congrats !!!

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remorada 24 marzo, 2013 at 11:57 am

Gracias, choco! <3

:-*

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Deirdre 24 marzo, 2013 at 12:23 pm

Me he reído mucho con el post ._. sobretodo con la parte de no tener espejos en casa. Creo que el problema de la gordura radica más en como te ves tú y si estás agusto tú misma, a los demás que les den mucho por donde nunca se ve el sol. Pero si te pusiste a dieta pues, felicidades por esos 10 kilos :D

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remorada 25 marzo, 2013 at 8:25 am

lo curioso es que no me puse a dieta! pero sí, la idea es sentirse cada vez mejor! :D

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Helena Angela Reyero 24 marzo, 2013 at 1:36 pm

ppfff me sorprenderá verte, sin más! qué más dan los kilos? bahhhhh

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remorada 25 marzo, 2013 at 8:26 am

al fin! ^0^

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Bertokomus 24 marzo, 2013 at 5:05 pm

Hola Fran, yo tengo como 15 de mas…asi q espero con ansias leer lo q escribas maniana :) y si, la felicidad engorda :P

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remorada 25 marzo, 2013 at 8:27 am

estúpida felicidad! xD

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Brenda Castañeda 25 marzo, 2013 at 6:28 am

Me he partido de la risa con lo de lo «hermosetes», jajajajaja. Me encanta tu humor!!
Tú ya sabes, tengo tu mismo problema pero al revés: por mucho que me atragante siempre estoy esquelética talla S y si como como lady, desaparezco y entonces me miran con cara de pena porque creen que estoy enferma o que soy víctima de las revistas de modas, y lo último me molesta más, grrrrr. Quién los entiende?

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remorada 25 marzo, 2013 at 8:30 am

como dicen en lima… ES VERDURA! XD

hablando de verdura… un día tendré q explicar las aventuras de la sra vainita y la sra berenjena yendo al médico porque no tienen nada mejor que hacer (apasionante XD)

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Serena 25 marzo, 2013 at 10:18 am

Jajajaja! ASÍ! Jajaja!

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Isolina Morán 25 marzo, 2013 at 2:30 pm

Muy bueno tu artículo Francis, realmente me distraje mucho leyendolo.
Personalmente detesto las dietas, no las soporto por más de 3 semanas, sin embargo te felicito por tus 10Kg….#AchievementUnlocked ;)

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remorada 25 marzo, 2013 at 7:59 pm

Gracias Chicho, ya vamos por el 30% y sin dietas tal y como las conocemos! ^^

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Toni 28 marzo, 2013 at 11:30 am

Qué bueno los rasgos de personalidad asociados con los gordos: amables, simpáticos, pacientes. Como diría la caverna mediática sobre Oriol Junqueras… el gordito feliz! No sé si eres ASÍ pero sí que eres muuuuuuuy divertida!

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Azul Celeste 7 abril, 2014 at 5:36 pm

He sido flaca toda mi vida, sólo 4 veces he engordado:
-A los 15 años en que comía muchoooo, hacía mucho ejercicio también, corría, bailaba, bicicleta, etc. pero subí mucho de peso y con lo bajita que soy era muy evidente que por más que metiera la panza no iba a verme como antes. Y sufría, por los comentarios, por las miradas, por los cuchicheos :(
– En cada embarazo subo 20 Kg., en el último dejé de contar, pero me aventuro a decir que subí unos 22 Kg. Luego adelgazo hasta demás. Ya no sufro, la gente sigue hablando por todo, si subes, si bajas, si estás bien ¡Bah! A la porra todos, mientras uno se sienta a gusto. :)

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Azul Celeste 7 abril, 2014 at 5:49 pm

Y en la Era de Hielo: «No soy gordo, estoy pachoncito»

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remorada 11 abril, 2014 at 10:10 am

lo importante es la salud… física y mental! :D

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Arándana Mayor 13 junio, 2014 at 9:29 am

La curiosidad me ha podido y he venido a leer el post. Aunque no acabo de comprender el motivo del cambio… ¿es genético entonces…? Además creo que debías de ser un palillo en Lima porque en las pocas fotos que he visto por aquí no me recuerdas al tío Phil. Dudo entre clasificar este post en «exageración remoradística» o en «lo veo y no lo creo».

En cualquier caso… jejejeje. Lo siento, me puede la vena predicadora. Go vegaaaaan!

Yo en la época en que estuve más «gorda» fue por ciertas píldoras hormonales del infierno que no quiero volver a ver en mi vida. Luego las dejé, me hice vegana una temporada (ahora no lo soy, soy más bien vegetariana) y cada vez que vuelvo a casa me dicen «estás flaca» «estás flacucha» «sólo comes lechuga» etc. No te creas, no son elogios :)

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remorada 13 junio, 2014 at 9:43 am

el cambio de vida fue muy fuerte, primero porque no tenía actividad alguna, segundo porque comía fatal, tercero porque estaba muy sola y por último… bueno, porque ya tengo una edad xD

no era un palillo ni mucho menos, era curvilínea y saludable xD pero creo que en las fotos actuales que hayas podido ver no aparezco del cuello para abajo, al menos se han repartido los 30 antipáticos por todas partes y sigo teniendo el cuello muy largo, pero no exagero, has visto la diferencia entre faldas? T.T

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Esther 24 julio, 2015 at 5:39 pm

Qué risa por como lo cuentas, a medida que te leía pensaba «en algún momento perdió los kilos», así que espero tu próximo post…ah no, que no tengo que esperar esta vez, ja ya esta escrito.

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remorada 2 septiembre, 2015 at 11:26 am

aaaaaay, los perdí, al menos unos cuantos… pero me los volví a encontrar y traían amigos… snif!

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