Historia de Pelos: ¿ni tanto ni tan calvo?

Mi papá ya tenía dos hijas de un matrimonio anterior y sabía cómo iba la cosa, así que no se inmutó ante las interminables horas de trabajo de parto de mi mamá, primeriza, ni ante las miradas asesinas de mi abuela al ver sufrir a su hija mayor.

Finalmente, tras varias visitas al hospital y varios “váyase a casa, señora” llegó el momento en que vi la luz por primera vez. Como todos los recién nacidos, y más aún los que tuvimos que encogernos para pasar por un agujero, fui horrible, pero tenía una particularidad: tenía el cabello crespo.

y muy mal genio

Debe haber sido un hecho muy raro pues, a pesar de haber nacido en el mismo hospital que medio Lima, las enfermeras de la planta de maternidad iban pasándose la voz las unas a las otras, e incluso llamando a las de otros pisos para que vinieran a la sala de bebés a ver a esa niña tan curiosa. Los comentarios a mi madre no tenían pierde: “Señora, los hijos de los negros nacen sin pelo o con el pelo lacio, y usted no es negra, ¿CÓMO ES SU MARIDO?”

El otro día comentaba que el Tata se había sublevado cuando nací, y es que la Mamita al verme soltó, con la diplomacia que no la caracterizaba, “está rica la bebe pero ¡qué pena su pelito!” Sí, mi abuela tenía esos toques racistas tan típicos de la Lima antigua, tan vigentes hoy en día, pero, oye, qué rico cocinaba.

El Tata frunció el seño pues los genes venían, obviamente, de su lado. Él tenía hermanas muy blancas, pero también ancestros negros que se habían diluido con el paso del tiempo y de las mezclas, y yo era una saltapatrás.

Le escribió una tarjeta a mi mamá, un guiño a mis padres y sus amigos, que eran de esos que soñaban que cambiarían el mundo si lograban que girara hacia la izquierda. Los setenta eran tiempos turbulentos y, aun así, nadie se imaginaba que lo peor llegaría después. La frase era corta pero poderosa: “Mejor negrita que rojita”.

Al tercer día salí del hospital y ya llevaba, en lugar de pan, algunas anécdotas bajo el brazo. Han pasado los años y sigo teniendo la misma cabellera rara que me ha regalado más aventuras que contar y más motivos para quejarme, como el viento o la lluvia. Es por esto que hoy doy inicio oficial a la serie #HistoriasDePelos.

Por cierto, las enfermeras que se juntaron expectantes para ver a mi papá cuando nos fue a buscar al hospital se llevaron una desilusión muy grande: no solo no tenía el color que esperaban, además ¡era calvo!

30 Comentarios en este post

  1. jajajajaja! me parto con la historia!!! oye, y es verdad que los bebés negros nacen calvos??? no tenía ni idea!!! y a los bebés blancos siempre los he visto con el pelo liso o calvos también… yo era una bola de billar y mi hermano tenía un tupé negro feísimo. Mi abuela conmigo dijo “que bebé tan guapa!!!” en cambio cuando vio a mi hermano le dijo a mi madre “Katy, hija mía, que niño tan feo te ha salido!!” jajajaja
    Estas abuelas….ay!!!

    un besazo!

    • remorada dice:

      Yo tampoco tenía idea, vamos, aún no lo sé, pero así nos pasó! XD

      Y esos comentarios de abuela, buf! es como si con la edad se perdiera la vergüenza, miedo me dan! XD

  2. Veronica dice:

    Qué mas? me quedé al medio de la historia!! :) Ya quiero que continúe!! :)

  3. Brekas dice:

    Me haces acordar al nacimiento de mi hermano, porque nació gigante, casi 5 kilos! Como no tenía arrugas, le llevaba ventaja a los otros recién nacidos, así que era el más bonito de la planta, tanto que una enfermera le dijo a mi mamá que se preparara porque los bebés que nacían bonitos de grandes se volvían feos, kkkkk.

  4. Tereza. dice:

    jajajaja… qué pelazo! super diver la entrada!
    a las enfermeras ni caso… (yo lo soy! jeje…)
    me encanta el bebé del dibujo! qué cara asesina!!! jajaja.

    • remorada dice:

      jajaja! es que veo mis fotos de bebé y tengo la misma cara hasta los 3 meses, con los ojos cerrados y el gesto de mala leche. Ah, no, espera, q el gesto lo sigo teniendo hasta hoy!

      Gracias por la visita ^^

  5. Marina dice:

    Amo al bebé gruñón! Trabajas con wacom para hacer los dibujos :P?

  6. carlete dice:

    Fran me encanta leerte, jajaja me divierto mucho sobre todo por que conozco a varios protagonistas de tus historias……….que lindo dibujas!

  7. Victoria Mejía dice:

    Ana Francisca, ESTUPENDO!!! Me has hecho reír muchísimo…. Que sigan las historias por favor!!!!

  8. Brenda dice:

    Me encanta esta entrada y me encanta tu blog… Yo en cambio naci hermosa y luego fui rubia… Aunq ahora soy mas pelinegra … pero eso si todos se desilucionaron que mis ojos fueran marrones y no azules o verdes… Que drama jajajajaj

    • remorada dice:

      certifico! he visto tus fotos y eras rubia y oronda. Pero la orondez no te la ha quitado nadie!

      El post de mañana será sobre la rubiez, y tal vez caiga alguno de “yo tengo un piojo… HUESO!”

      :*

  9. Rosa dice:

    Asi que la frani es un saltopatraz! jejejejeje

  10. Toni dice:

    Ara entenc d’on vénen els teus cabells!!! :O

  11. mari dice:

    tu cabeza llena de motitas!!! lindísima!!!

  12. Azul Celeste dice:

    Juar juar juar! Estás loca de atar… ¡ah no! Estás loca ¡de pelos!
    Hace añísimos que no escuchabao leía el saltopatrás :)

  13. Matt dice:

    He empezado por éste, ahora sigo con la saga. Yo también he tenido una vida cabellil intensa. De hecho una de mis primeras entradas se la dediqué al temita. Por si tienes curiosidad http://blogueandodemivida.blogspot.com.es/2012/06/la-pelos.html
    Besos

  14. Marina dice:

    Ooh! He descubierto esta entrada ahora! :-D Me parto! Ole tus rizos de negra blanquita ;-)

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