Experiencias escolares: Gori, gori, moya zvezda

Chiquilladas Historias Nuestro entorno

Cuando el colegio fantasma cerró, los de mi clase nos repartimos – básicamente – en otros dos, llamémosles A y B. Mi mejor amiga, otra niña con la que nos juntábamos mucho y yo nos fuimos al colegio A. La otra niña con la que nos juntábamos, el niño de nuestra mesa y el hijo de la esposa del profesor de música, entre otros, se fueron al colegio B. (Este dato es importante para futuras entregas xD)

En los primeros días de segundo de primaria, las 3 niñas que nos habíamos cambiado juntas conocimos a una niña más y formamos un cuarteto muy unido. Teníamos varias cosas en común, entre ellas una hermana menor en casa y madres que se llevaban bien, así que llevábamos a cabo muchas «actividades de chicas» juntas.

mi hermana siempre tenía mocos
mi hermana siempre tenía mocos

Nunca he aprovechado mis capacidades tanto como en esos dos años. El nivel era muy alto, sobre todo en matemáticas, en que más que hacer operaciones resolvíamos problemas explicando por escrito el razonamiento que habíamos seguido. Pero también eran exigentes en los otros aspectos, lenguaje, ciencias sociales, ciencias naturales, educación física, artes, y las dos asignaturas que diferenciaban a nuestro colegio de todos los demás: ruso y ajedrez.

alfabeto-cirilico
aún conservo esto

El ruso era mi fascinación y se me daba bastante bien, cada bimestre ganaba diplomas con dibujos de matrioshkas y premios en forma de cuentos con ilustraciones preciosas que guardé como oro en paño hasta que se los di a mis sobrinos destroyer y no duraron ni un telediario. Igualmente, Basilisa la Sabia, Tabardo azulado del revés cortado, Baba Yaga, los animales de la taigá y el zarevitz Iván estarán siempre en mi corazón.

cuentos-rusos
un par de mis favoritos ¡pero tenía un cerro!

Cuando empecé a estudiar catalán tenía una compañera rusa. Un día la abordé y le dije que me acordaba algunas cosas, pero no mucho, canciones sobre todo. Canté una y me dijo «ay, qué mona, ¡es la canción de buenos días!«, le canté otra, la que da título a este post y dijo «Brilla estrella, ¡qué romántica!» y con la tercera que canté puso los ojos como platos «estás llamando a tus camaradas a la revolución«. Ah, mira, pues muy bien, me sigue gustando y emocionando.

Ajedrez era una asignatura como cualquier otra. Tenía un cuaderno cuadriculado de tapa dura donde transcribía todas las partidas y las replicaba los fines de semana con mi papá, estudiando aperturas y otras jugadas. En esa época el ajedrez vivía un momento de gloria, en Perú porque empezaba a despuntar el que fue nuestro primer Gran Maestro, Julio Granda, y en el mundo porque era apasionante la lucha entre Anatoli Karpov y Garry Kasparov. Para nosotros seguirlos era como ver ahora un Barça – Madrid, y a mí me gustaba Karpov aunque Kasparov fuera joven y guapo.

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la competición deportiva más emocionante de la época

Recordamos los ’80 como una década de cine infantil inigualable, música pop y ropa horrible, pero la verdad es que crecer en esos años no fue nada fácil. La Guerra Fría se había convertido en la Guerra de las Galaxias y eso se vivía mucho en un colegio ruso. Con 7 años Reagan y la Tatcher era protagonistas de nuestro día a día, obviamente para mal. Tanto mi mamá y el papá de mi mejor amiga trabajaban en periódicos y mi papá editaba una revista, así que incluso nuestros juegos tenían olor a tinta; Barbie se llamaba Klaus y no era de Mattel, usábamos palabras como OPEP, contrainsurgencia o  armas químicas, conocíamos las diferencias entre Libia y Líbano y entre Irán e Irak, que sonaban tan igual.

Y dentro de nuestro país, tan alejado de todo, estábamos cerca de los periodistas asesinados al ser confundidos con miembros de un movimiento revolucionario en un pueblo perdido cuyo nombre no hemos podido olvidar pues a partir de ese día empezamos a tener miedo. El terrorismo podía ser ejercido por cualquiera, movimientos revolucionarios, gobierno o paramilitares. Y como si eso no bastara, llegó una plaga de cucarachas gigantes voladoras a causa del Fenómeno del Niño.

Pero nos olvidábamos de la política y las desgracias para soñar con ser cosmonautas que en sus ratos libres practicaran gimnasia o hicieran el moonwalk, que aunque teníamos una educación rusa nuestro entorno era muy americano. Los Muppets, los Little Pony y los de Calabozos y Dragones, eran tan entrañables como los personajes que aparecían en la revista Misha.

revista-misha
De estas tenía otro cerro

Solo estuve allí dos años, 83 y 84, porque algo estaba cambiando, los rusos que gestionaban el colegio iban regresando a su país, y es que a la inestabilidad de la Unión debido a las muertes de Andropov y Chernenko se sumaba una gran crisis. Pronto llegaría Gorbachov y lo cambiaría todo. El año 85 cambié de colegio y también de vida, pero como decía una de las mejores películas del 84 (que ya es decir, porque la cosecha de ese año fue gloriosa) esa es otra historia y deberá ser contada en otro momento :P

tsuzuku

En el próximo episodio, el colegio donde se aprendía lo que uno quería, pero en el que había que limpiar parques y pozas llenas de algas. Puaj.

47 comentarios

mamaenbulgaria 26 septiembre, 2014 at 10:10 am

Lo del ruso lo sabía, aunque me sorprende que hubiera un colegio así en esa época. Yo nací en el 83! Lo que me ha dejado ojiplática es que el ajedrez fuera una asignatura, y no un juego para los ratos de ocio.

Eres una caja de sorpresas, ya debería estar acostumbrada pero con cada post alucino un poco más. Tu vida es de novela, y sospecho que te guardas los mejores fragmentos. Te repito lo que ya te dije: ¡Libro remorado ya!

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remorada 30 septiembre, 2014 at 9:33 am

En Lima tenemos colegios de todos los países, creo xD allí es muy normal incluso en sectores medios ir al cole privado, es un tema que se debería solucionar, nada como una educación pública de calidad, pero no tenemos de eso!

me guardo solo los fragmentos que atañen a otras personas, que tampoco es plan exponerlas.

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tini 26 septiembre, 2014 at 10:12 am

Oh, una de mis hijastras trillizas esta aprendiendo ruso. Y creo que la pasa re-mal, no porque el idioma sea muy dificil sino porque la mayoria de alemanes sabe algo de ruso (Robert aprendio varias cosas en ruso en el baño con un librito que andaba siempre ahi), asi que siempre le dicen – «di algo en ruso!» – ella se incomoda un poco y cuando va a abrir la boca TODOS los adultos de los alrededores empiezan a soltar las palabras sueltas que saben, un desastre, pobre niña. Yo tambien tenia Mishas a montones, cuando le conte a mi amiga de Siberia se emociono un monton. Que epocas, y luego toca el cole que ya me imagino, que nervios, que contaras!?

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remorada 30 septiembre, 2014 at 9:34 am

los alemanes saben algo de todos los idiomas, son unas máquinas! O_O

Misha era bravazo, no? ^^

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Mi Álter Ego 26 septiembre, 2014 at 10:56 am

Qué interesante!!! Lo de llamar a los camaradas a la revolución me ha matado. Jajajaja. Cuando a veces me da por analizar las canciones que nos enseñaban de pequeños, la cosa tenía tela. Jajajaja. Besotes.

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remorada 30 septiembre, 2014 at 9:35 am

no sé si estaba más asombrada la rusa de la clase de catalán o yo misma por haberme puesto a cantar con esa alegría xD

y bueno, la analista de canciones eres tú, así que ya me dirás xDDD

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Irene MoRe 26 septiembre, 2014 at 10:58 am

Desde luego, tu etapa educativa es riquísima, no te puedes quejar.

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remorada 30 septiembre, 2014 at 9:37 am

variada y llena de sobresaltos, no sabes cuánto me habría gustado tener más estabilidad, pero eso solo lo he tenido al dejar el país, los sudamericanos somos muy intensos! x)

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dina 26 septiembre, 2014 at 11:42 am

Ostrás qué puntazo, no te veía yo como una pequeña bolchevique jajajaja. En serio es una historia súper interesante. Ojalá yo de pequeña hubiera aprendido ruso, otro gallo me cantaría…

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remorada 30 septiembre, 2014 at 9:38 am

pañuelo rojo en los hombros y todo! cuando vi que empezaban a llegar muchos rusos de turistas a BCN pensé en que era una lástima que recordara tan poco del idioma, pero como ahora me caen mal creo que ha sido lo mejor xD

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sradiaz 26 septiembre, 2014 at 1:44 pm

Wow! Ruso y ajedrez son dos asignaturas que no pensé que tuviesen colegios para tan peques, sobretodo tan lejos de Rusia.

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remorada 30 septiembre, 2014 at 9:38 am

esa es la parte friki… que estábamos al otro lado del mundo! O_O

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Marta 26 septiembre, 2014 at 2:01 pm

Me encantan estas entregas, volver a recordar cosas pasadas generales, y aprender un poco más de tu infancia. Así que ruso y ajedrez, un punto que te enseñaran la canción para llamar a la revolución ,jajaja

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remorada 30 septiembre, 2014 at 9:40 am

pero es bonita la canción, eh? xD

y ahora que lo pienso tengo por ahí algunos cómics que hablan de la RDA, Lenin o el Ché, voy a buscarlos! x)

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Gemma/El Sur (@Gemma_311) 26 septiembre, 2014 at 2:22 pm

Como mi hija pequeńa ahora en la guardería llena de rusos, y es un centro Católico!!.
Hasta un noviete ruso se ha echado y Masha, su mejor amiga. Así que todos los días me trae palabritas nuevas o se alegra cuando ve a Putin en la tele y le jalea como si fuera Ironman…Qué llevan esos nińos a clase por favorrrr??.
Cómo te entiendo, tovarich. Ahora vamos por las mańanas a clase diciendo Ochín-dva- tri-chetiri. Un despelote.

Do svidanya. O algo así.

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remorada 30 septiembre, 2014 at 9:44 am

jajaja!!! mira que el ruso es un idioma bonito, las costumbres interesantes y el niño seguro es un bombón… pero lo de Putin es para darse volantines! XDDD

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mirandabe 26 septiembre, 2014 at 3:12 pm

«Estás llamando a tus camaradas a la revolución» xDDDDD me acabo de hacer #flan, dios de los cielos que de cosas se pueden aprender en un colegio, me «shama» poderosamente la atención el detalle «lacitos rojos» de las niñas…

Apúntame Osito Misha como uno de mis favoritos y sobre todo que uno de mis cuentos en super 8 (esa cosa que ahora es muy trendy) era «El niño melocotón» contado a través de marionetas o dibujos (no consigo fijar muy bien el recuerdo a mis seis años) y que me embelesaba mirando en la caja de la película que era un cuento ruso…

Besos moraditos! <3

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remorada 30 septiembre, 2014 at 9:49 am

lo de los lacitos rojos no era por la bandera a la que cantaba en mi canción xD era parte del uniforme único, podías usar solo blanco o rojo, que son los colores de la bandera del Perú, y el gris que llevábamos era tan color rata que todas optaban por el rojo, que le daba al menos algo de alegría ;)

Tú te acuerdas cuando en la clausura de las olimpiadas de Moscú 80 un mosaico de Misha soltó una lagrimita? BUAAAA QUÉ TRISTEZA!!!

Super8 *-*

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Mo 26 septiembre, 2014 at 5:14 pm

Ruso y ajedrez… Flipante. Y genial que lo recuerdes todo! Me estoy dando cuenta de que mi memoria es una boñiga de vaca. Por lo menos sí recuerdo la peli que comentas… Fujur y Atreyu eran lo más. ;)
Muas!

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remorada 30 septiembre, 2014 at 9:50 am

he olvidado muchísimas cosas, menos mal, si no no acabaría nunca de darle al mismo tema en el pobre blog jajaja xD

Neverending stoooooryyyyyy lalala lalala lalalaaaaaaa ^0^

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ScarlataySrDGatoII (@ScarlataSrDGato) 26 septiembre, 2014 at 7:00 pm

pero tia, joe que colegio tenias!! ruso y ajedrez y tu hermana con los mocos jajaja me meo!!! yo también aprendí ajedrez en el colegio fué un puntazo.

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remorada 30 septiembre, 2014 at 9:52 am

como ves que luego de dejar el cole nunca más quise jugar, ya no era divertido! u_u

pobre mi hermana con su amigo inseparable xD

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Helena Angela Reyero 26 septiembre, 2014 at 7:15 pm

» El terrorismo podía ser ejercido por cualquiera, movimientos revolucionarios, gobierno o paramilitares. Y como si eso no bastara, llegó una plaga de cucarachas gigantes voladoras a causa del Fenómeno del Niño.»
eh?

con lo mala que soy yo en ajedrez y lo mucho que me gusta jugar! si me enseñas un par de .. algo! te lo agradezco. ;D

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remorada 30 septiembre, 2014 at 9:53 am

que el miedo venía de todas partes, y que coincidió en el tiempo con una ola de calor nunca antes vista y llegaron las cucarachas malignas, eran tiempos difíciles!

hace muchos años que no juego ajedrez, ya no me llama para nada la atención! O_O

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Helena Angela Reyero 30 septiembre, 2014 at 8:10 pm

no, si lo que me ha sorprendido ha sido lo de las cucarachas, una cosa es el miedo a perderlo todo, y otra a.. las cucarachas. aunque sean mutantes…

que no juegas al ajedrez? ya no te adjunto… :P

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María 26 septiembre, 2014 at 9:06 pm

Retrocedí en el tiempo…;) Días felices y difíciles!!!

Recuerdo que el ajedrez era un deporte famoso y que se organizaban competencias locales, mi hermano entrenaba en el Estadio Nacional.

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remorada 30 septiembre, 2014 at 9:54 am

Y había maratones en parques, y páginas dedicadas en El Comercio con reportajes sobre las competiciones, no sé si eso se seguirá haciendo! ^^

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mOOntsEsteban 27 septiembre, 2014 at 7:38 am

¡Un cole ruso! Alucino contigo y con tu memoria privilegiada ¡yo del 83 no me acuerdo de nada! Ya sospechaba que yo siempre he vivido en un mundo multicolor sin enterarme de nada pero leyéndote siento vergüenza ¡glups! ><

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remorada 30 septiembre, 2014 at 9:59 am

Bueno, tú eras muy pequeña, yo ya tenía una edad! y era un entorno distinto, la situación del país nos afectaba mucho, aquí se vivía en relativa tranquilidad luego de la transición y los padres pusieron mucho de su parte para que los hijos tuvieran una vida buena y normal, es una suerte en verdad ^^

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dibujosdenube 27 septiembre, 2014 at 1:34 pm

Que chulo… en comparación mi infancia parece un paseo rosa por las nubes… ji! Aquí se llamaban Dragones y Mazmorras; y las ilustraciones rusas son preciosísimas: siempre me han gustado y me recuerdan el mundo recargado de Mucha…

Libro remorado ya. Estoy de acuerdo.

Besotes!

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remorada 30 septiembre, 2014 at 10:05 am

Pues fíjate que cuando estuve de visita en Madrid en el 2001 fui a ver Dragones y Mazmorras en el cine, fue la primera vez que vi un cine con asientos numerados, llegué temprano para coger buen sitio y casi me salgo cuando escuché a Jeremy Irons doblado al español, qué traumático!!!

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Paula 27 septiembre, 2014 at 3:59 pm

Madre mía, el día que quieras nos tomamos algo y nos ponemos nostálgicas juntas, porque salvo el ruso, todo lo demás lo compartimos… incluso la revista Misha :)

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remorada 30 septiembre, 2014 at 10:05 am

Me encantaría! Apenas vuelva de Lima! *___*

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Merak Luna 27 septiembre, 2014 at 8:52 pm

Te aseguro que no conozco a nadie con una vida cargada de experiencias tan dispares como la tuya ni a nadie que sepa sacarles tanto partido literario. De nuevo enganchada a tu «serie» escolar. Y, por cierto, dentro de un programa pionero en Galicia y en parte del país, en los coles de mi ciudad el club de ajedrez local imparte media hora de clases semanales durante tres cursos. No es mucho, pero a mí me gusta verlas desplegar sus pequeños conocimientos ajedrecísticos. Besos guapetona

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remorada 30 septiembre, 2014 at 10:06 am

donde dice dispares quiere decir disparatadas, no? jajaja xD

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Y entonces llegó el caos 27 septiembre, 2014 at 11:40 pm

A tu lado mi infancia fue sosa no, lo siguiente!
Me encantan tus recuerdos y, lo que es más, cómo los cuentas. Sabes que soy tu fan number one, verdad?
Un besazo guapa

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remorada 30 septiembre, 2014 at 10:08 am

^3^~*

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Drew 29 septiembre, 2014 at 3:01 am

Coincido contigo que el 84 tuvo buena cosecha, ejem :-P

Mi madre también estudió ruso una temporada, pero no llegó a mucho. A mi siempre me ha sonado muy bien. Besos!

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remorada 30 septiembre, 2014 at 10:08 am

Es bonito y parecía que no sería útil y ahora sería una súper ventaja comparativa, qué pena que solo sepa llamarlos a la revolución! jajaja xD

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Bombones 29 septiembre, 2014 at 8:17 am

Guau! Suena complicado! Menos mal que con los ojos de un niño todo es un poco más mágico. Y además en casa te ayudaron a que así fuese. Me alegro.

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remorada 30 septiembre, 2014 at 10:10 am

En casa nadie cocinaba ni hacía manualidades, no creíamos en Papa Noel, los Reyes ni el ratón, pero nunca faltó la magia ^^

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Luzmila 10 octubre, 2014 at 7:52 am

Yo también leía misha! Estudiaba el alfabeto Ruso e iba a la Asociación Cultural Peruano Soviética o algo así para ver espectáculos y otros!

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remorada 14 octubre, 2014 at 5:08 am

me acuerdo que venías de «el otro» cole ruso, claro que sí! ^^

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Esther 24 octubre, 2014 at 6:49 pm

Oooohhh, ¿esa revista es del osito Misha? O no tiene que ver? porque me lo has recordado, qué tierna infancia la nuestra allá por los 80, lo que me estoy divirtiendo con tus historias del cole.

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remorada 27 octubre, 2014 at 3:32 pm

siiii, el osito misha que era amor! <3

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Azul Celeste 20 febrero, 2015 at 1:05 am

Una Mafalda en potencia

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remorada 27 febrero, 2015 at 11:21 am

inevitable haber crecido tan politizados en esas épocas turbulentas!

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