Experiencias escolares: el precio de la felicidad

Empecé la secundaria en el colegio de mis primos, mientras mi hermana seguía en el colegio sin notas. Yo esperaba encontrar caras familiares, como la de la Chica Perika a quien ya conocía porque sabía que había estudiado la primaria allí, pero no llegamos a coincidir.

El año antes de empezar secundaria mis padres se separaron, a partir de ese momento mi mamá no volvió a ver un solo centavo de parte de mi papá, que se limitaba a decir que por él podíamos ir a un colegio público. Inconcebible, pues para los sectores medios limeños ir al colegio significa aprender pero también hacer contactos. En el círculo en que yo me desenvolvía nadie iba a la escuela pública, es así y no lo digo con orgullo, sino con pena, pero hoy no toca hablar de políticas educativas en mi país.

En el nuevo colegio casi todos éramos hijos de padres separados, algunos incluso se habían vuelto a juntar unos con otros, formando familias ampliadas y con hermanos pequeños en común, era muy curioso. Veía de lo más normal que los padres se separaran, el mío había estado casado con otra señora antes que con mi mamá, y mis hermanas tenían sus propios hermanos con quienes nos llevábamos bien sin tener ni un gen en común, así que todo era posible, de hecho, yo también tenía una hermana más en camino. Cuando fui a la universidad todas mis amigas tenían a sus padres juntos aún y eso fue lo que más me asombró de mi primera semana allí, ¡el mundo al revés!.

Me adapté rápidamente al colegio, hice amigos y fui feliz, pero un día que me quedaba en casa de mi papá tuve un problema: me tocaba aprenderme los cuadrados y cubos de los números del 1 al 20 porque haríamos una competencia. A mi progenitor le parecía que memorizar era un atraso (¡era un juego!), solía decir que nunca se había encontrado en la calle con un trinomio cuadrado perfecto, así que me requisó el cuaderno. Al día siguiente lo entregó en clase junto a una nota que decía que dudaba que mis profesores supieran de memoria los cuadrados y cubos del 1 al 20 y que si eso iría a preguntárselo al profesor A, tutor de 5to de primaria, que a la sazón era un gran amigo suyo ¡y tío de Chica Perika! Por suerte era buena en cálculo y llegué hasta el final multiplicando mentalmente. Ahora los sé de memoria, y me fijo bien por si un día me asaltan en alguna esquina.

El local nos quedaba lejos, y mi mamá me llevaba casi volando con su VW escarabajo para después ir a dejar a mi hermana, íbamos siempre con prisas. Durante unos meses me fui a vivir con mis primos, pero eso no podía mantenerse por siempre así que volví al hogar. Para ese entonces supimos que a un compañero de clase, casi vecino, lo llevaba su chofer, así que me dejaban en su casa e iba con ellos. Poco a poco íbamos encontrando soluciones.

alguna vez me llevó al cole en pijama xD

alguna vez mi mamá me llevó al cole en pijama xD

En este colegio encontré disciplina, que era lo que yo necesitaba, pero combinada con profesores jóvenes, entusiastas y amables, que probaban nuevas formas de enseñar. Nunca olvidaré el día en que diseccionamos unos pulpos y a la hora de salida nos lo trajeron ¡convertido en cebiche! Yo estaba encantada. Además, había muchas actividades complementarias, cada semana una nueva. Íbamos a la playa, al cine, de excursión, sin mencionar los cumpleaños y las salidas extracurriculares, pero todo eso tenía un coste y se nos hacía cuesta arriba.

Una cosa curiosa es que estábamos exonerados del uso del uniforme único ¡BIEN! Pero esa libertad con la que tanto había soñado acabó siendo un problema ya que mostrar la individualidad en plena adolescencia significa querer usar el mismo modelo y marca de zapatillas que el resto de la clase, y era algo que no me podía permitir.

el objeto del deseo, lo he encontrado en Etsy pero no hay de mi talla xD

El objeto del deseo, visto en Etsy. No hay mi talla xD

Solo estudié un año allí, pero era imposible mantener ese estilo de vida, sin mencionar que era una locura que mi hermana y yo estuviéramos en colegios distintos, cada uno en un extremo de la ciudad. Desde Dirección me ofrecieron una beca pero mi mamá ya había tomado una decisión: nos volveríamos a cambiar de colegio y esta vez sería la definitiva.

tsuzuku

En el próximo capítulo, acaba la saga escolar, el choque de pasar de los colegios alternativos a uno normal. A buenas horas. 

31 Comentarios en este post

  1. Irene MoRe dice:

    ¡¡Menudo currículo escolar hija!! Eso sí, has conocido a un montón de gente gracias a eso.

  2. Yo sigo apostando por una novela remorada, sería un best seller!
    Una curiosidad, ¿qué es ese simbolito que pones al final de los post?

  3. Bombones dice:

    Jolín con los cambios, pobre. La verdad es que pensándolo ahora que ha pasado el tiempo, creo que a los que hemos cambiado bastante de cole, tanto movimiento también nos ha dejado sus cosas buenas. No crees?

  4. madre mia que de vueltas escolares! qué mareo!

  5. En mi instituto esas zapatillas también eran el no va más. No las tuve hasta los 25 años. Sí, las siguen haciendo y son lo más cómodo del universo…

    Está bien eso de diseccionar el pulpo y luego buscarle una utilidad en vez de tirarlo directamente a la basura. Os daban las bases de la economía sostenible a golpe de comida autóctona. Jajajaja. He flipado con la notita de tu padre al profesor… Un besote!!!

    • remorada dice:

      Yo nunca las llegué a tener! tuve las bajas y se me deformaron que parecían riñones, las odié xD pero las altas moradas nunca las vi! :(

      Lo de la nota fue para matarlo a pulpazos ¬¬ xD

  6. Mo dice:

    Ostras, yo también recuerdo esas zapatillas… Aunque mi concepto de la moda en esa época era tan sui generis (y delegado en mi madre) que nunca me planteé tener unas, y eso que me gustaban…
    Más, más!!!! :)
    Besotes!

  7. dibujosdenube dice:

    Jolin!! Pues yo te iba a decir lo mismito que Mo. Creo que hasta que no cumplí los 16 no empecé a elegir mi propia ropa.

    Menudo currículum Remorada!!

    ~~
    ..
    _

  8. Maaadre cuantos vaivenes! :O Deseando estoy de ver como acaba la aventura… (:

  9. dina dice:

    De verdad que me quedo loca con tus colegios, que variedad!

  10. Azul Celeste dice:

    Leí este post en el celular, sin imágenes y me hice bolas con lo de los hermanos de tus hermanas, he tenido que venir a la lap para toparme con el diagrama y ya todo me ha quedao claro…
    Lo de la nota de tu papá… ¡Qué aventadooooo!
    A ver la siguiente entrega, enfrentarse con la normalidad…

  11. Marta dice:

    Madre mía, es que tener a las hermanas en colegios separados es una auténtica locura. cuando tenía a la petite en la guarde y l’aînée ya estaba en el cole me daban los mil males para llegar a ambos sitios, y compaginar mi trabajo.
    ME encantan estos posts.

  12. Merak Luna dice:

    Yo estoy con Mama en Bulgaria… para cuando la novela?

  13. remorada dice:

    juas, de hojas desglosables “cuando acabes de leer la página, arráncala y déjala en algún otro lugar, que así ha sido mi vida” xDDD

  14. aidixy dice:

    ¡Qué barbaridad de cambios de colegios! Eso solo lo hacen aquí los hijos de los temporeros! madre mía… ando mareá

  15. Esther dice:

    Madre mía, qué periplo el tuyo, lo del pulpo diseccionado y luego convertido en ceviche mola, por aquí hay muchos pulpos (muy ricos por cierto) hablaré con los del Dpto, de Ciencias Naturales y a ver qué se les ocurre. Lo de la nota de tu padre, me ha hecho hasta gracia, porque yo que soy profe tampoco soy muy partidaria de la memorización, pero claro, es necesario también ejercitarla, me imagino que un padre me manda esa notita y me quedaría a cuadros. ¿Seguís por Perú? Se ve que tengo que llegar a tus últimos post para enterarme, que estoy yo muy impaciente. Un beso.

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