Canadá en invierno: Toronto, Ontario

Esta es una serie de 4 posts: Generalidades sobre viajar a Canadá en invierno y las visitas a Halifax en Nova Scotia, Montréal en Québec y Toronto en Ontario. Espero que sean de utilidad. 

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Aún no podemos creer cómo haciendo varias escalas nos salía el avión al mismo precio que si hubiéramos elegido un solo destino, pero nos alegramos de que fuera posible. Pasamos los tres últimos días del viaje en Ontario, donde vivimos la slow life y dividimos la estancia en tres partes:

1. Día familiar en Oakville

Llegamos al Billy Bishop, un pequeño aeropuerto que queda en pleno Lago Ontario. Para salir de allí se toma un ferry gratuito y ya estás en Union Square, en el centro de Toronto. Allí nos esperaba nuestra anfitriona – amiga mía del cole y de la universidad – que nos llevó un rato por la ciudad subterránea, que aquí se señala como PATH.

Nuestro destino era Oakville, un suburbio del sur que vio nacer a la famosa cadena Tim Hortons. “Nuestra” casa era de esas que salen en los programas de Divinity y tienen open concept. Nos dedicamos a hablar, jugar, quejarnos del Perú, echarlo de menos, reír y esas cosas con mi amiga, su esposo y sus tres hijitas lindas.

Vivimos el Canadá más estadounidense, por llamarlo de alguna manera. No faltaron los cupcakes, el mall, un paseo por el centro, que tiene un aire vintage, otro por la orilla del Lago Ontario y la típica cena americana en la cadena Kelsey’s.

2. Día al aire libre en Niagara Falls

El tiempo era ideal para ir a ver las cataratas así que allí fuimos. No son tan altas como uno se imagina, pero son tan amplias que impresionan. Al ser invierno no pudimos ir en barco para verlas por debajo, pero tuvimos una ventaja: no había nadie; las cataratas, nosotros y tres japoneses, FIN. El pueblo de Niagara Falls, que es algo así como un Las Vegas en miniatura, estaba también vacío y con las atracciones en mantenimiento. Igualmente, solo habíamos ido a disfrutar las vistas.

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3. Día turístico en Downtown Toronto

El último día nos embarcaron en un tren y nos enviaron a disfrutar del centro de Toronto con el bus turísticoEl boleto dura 3 días, pero nosotros viajábamos por la noche, así que fue una visita expressEn invierno hay pocos turistas, por lo que no hay servicio de paseo en barco por el lago ni hay bus de dos pisos; un solo trolley hace el recorrido, que dura unas dos horas. El primer bus sale a las 10 am de Dundas Square, el equivalente canadiense de Times Square.

De las pocas cosas que recuerdo que nos explicó nuestro amable guía:

  • El centro de Toronto recuerda a Nueva York pero en versión amigable y tranquila. De hecho, el nombre del primer asentamiento británico en la zona se llamó Town of York.
  • Además de los modernos rascacielos del Financial District, donde se puede encontrar hasta 4 bancos en una misma esquina, se pueden ver algunas construcciones singulares, como la catedral católica de St. Michael, la catedral anglicana de St. James,  el antiguo ayuntamiento, de estilo neorrománico o el nuevo ayuntamiento, de estilo moderno.
  • Yonge Street, con más de 1.800 km, tenía el récord de ser la calle más larga del mundo.
  • The Annex es la zona cercana a la universidad, con amplias zonas verdes, como Queen Park, sede del parlamento, y casonas victorianas que servían como dormitorios estudiantiles. (¿o eran facultades? ¡algo así!)
  • Yorkville, el barrio donde había nacido nuestro guía (¿por qué recuerdo estas tonterías?) es la zona principal de compras de diseñador, una 5th Avenue, para entendernos.
  • Harbourfront, el puerto. Allí se pueden encontrar tiendas de artesanos y también se celebran diversos festivales artísticos.
  • Entertainment district, la tercera capital del teatro de habla inglesa, por detrás del West End en Londres y Broadway en Nueva York. ¡Había tantos anuncios de musicales que casi me quedo!
  • Rogers Centre, donde juega el equipo de baseball: los Toronto Blue Jays, de quienes nos hicimos fans para compensar que en hockey preferíamos a los Canadiens de Montréal. Al lado de este estadio, también conocido como SkyDome, está el Air Canada Centre, sede de otros equipos de Toronto, como los Maple Leaf (hockey) o los Raptors (basketball)
  • CN Tower, se ve casi desde todas partes ya que mide más de 500 metros de altura.
  • Distillery District, antigua fábrica de licores que hoy es un barrio con encanto. 
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En la foto central de la 3ª fila dice: cuidado con el hielo que cae. La estructura propicia la formación de estalactitas del mal.

Un poco más alejada del centro está la Casa Loma, una especie de castillo gótico construido a principios del siglo XX convertido en museo. Nos dieron una explicación muy completa, pero nosotros solo dijimos: Xavier Institute for Higher Learning! (Sí, somos frikis)

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Nos quedaban algunas horas por la tarde y entramos en una disyuntiva: ¿Subir a la CN Tower o ir a un museo? El cielo se nubló e hizo más fácil nuestra decisión. Estábamos cerca de la Art Gallery of Toronto y el Bata Shoe Museum (¿O_o?), pero finalmente nos decidimos por el Royal Ontario Museum, el museo más grande de Canadá, lleno de tesoros del mundo y galerías de historia natural (mi debilidad, deformación profesional).

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Aquí vimos los característicos tótems, aunque una de las cosas que más me gusto fue una escultura en una vértebra de ballena.

Aquí acaban las crónicas canadienses, ¡ya tenemos ganas de volver! Por suerte, siempre nos quedará pasear por Google Maps.

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19 Comentarios en este post

  1. Almudena dice:

    Que chulo madre mia, que ganas de volver a Canadá, es una pasada.
    Que peligro lo del hielo no? pero como esá la otra ciudad jeje.
    Un besazo

  2. Marialu dice:

    Ainsss, las cataratas….<3<3<3

  3. Marta dice:

    Muero por ir a Canadá!! Menudas ganas más grandes me están entrando de ver todos tus posts viajeros. Ainssssss

  4. Azul Celeste dice:

    Yo es ver las cataratas y recordar a Supermán ¡awwwwwww!
    Me da risa lo del lugar donde nació el guía de turistas, yo también recuerdo los chistes pero no los datos históricos :/
    Yo que tú sí me hubiera quedado a los musicales y que el mundo ruede…
    ¡Genial el museoooooooo, divinoooooo!
    ¿deformación? ¡estás loquilla y me encanta!

  5. Joooo… que bonito!!! Quiero ir… snif… que ganitas de viajar!!!

    Besitos!

    • remorada dice:

      hemos dicho que este año viajaremos en tren, que el año pasado entre una cosa y otra subí a más de 16 aviones :S

      (pongo la cara de :S para que el Sr Torres crea que tengo cargo de conciencia, pero no XD)

  6. Qué maravilla de reportaje, guía de viaje y qué envidia!! Hace 14 años hice un recorrido parecido y sueño con volver. Yo también fui por estas fechas y fue idílico, disfrutar de todos estos sitios casi en solitario. Eso sí, muchísimo frío, nieve y los días demasiado cortos. Pero lo repetiría una y mil veces. Gracias por haber hecho que recordara esos días tan maravillosos.
    Un beso, Beatriz

  7. akane86 dice:

    Esa mansión también sale en Arrow! Aunque yo siempre me imaginaré a Michael Fassbender y James McAvoy en su balcón *_*.

    Muchas gracias por compartir un viaje tan apasionante! Para el próximo sólo pido más fotos de comida ;P.

    Un abrazo

    • remorada dice:

      qué frikis somos, no? MOLA! *-*

      Pues tengo fotos de casi cada cosa que comí, me encantan las fotos de comida! pero creo que el resto no las disfruta tanto, así que un día haré una selección especial, solo para ti XD

  8. Bego dice:

    qué pasada de viaje, te iba a poner algo de las cataratas que me parecen impresionantes pero entonces vi el Xavier Institute for Higher Learning y ya me quedo con eso :D

  9. madresolohayunablog dice:

    Oh no, morí. Las cataratas son parte crucial de mi existencia. Durante años era el destino turístico obligado. Invierno, verano, no mentira, en invierno no tanto :) Por más que quise nunca me atreví a ir en diciembre, aunque conocí a un par de locos que intentaron y no pudieron bajarse del carro :P

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