¡Feliz cumpleaños, Lima!

La ciudad en que nací, Lima, cumple años. Francisco Pizarro fundó la Ciudad de los Reyes el 18 de enero de 1535. Aunque, como decían Les Luthiers cuando Don Rodrigo llegó a Caracas: ya estaba fundada… y él no lo vio”.

La región se llamaba Limaq, como el río que la atravesaba, y fue ese el nombre que se acabó imponiendo. Aún quedan vestigios de las huacas o construcciones de las poblaciones originarias.

Lima colonial 

La capital del Virreinato del Perú se ubicó al lado del mar, así era más fácil “exportar” las riquezas que se extraían de las colonias americanas. Todo el comercio tenía que pasar por el puerto de El Callao. Lima se convirtió en la ciudad más importante de ese lado del mundo, se dice que se vivía con tanto lujo que no tenía nada que envidiarle a Madrid.

La ciudad se construyó alrededor de una picota en lo que sería la Plaza Mayor. Ahora, por suerte, hay una pileta.

Pasaron 300 años hasta que se empezó a extender por América Latina el ansia de independencia. Esta no nació de los autóctonos, sino de los criollos, descendientes de españoles.

Ocurrió cuando los Borbones hicieron lo que suelen hacer los Borbones: debilitaron el Virreinato del Perú y repartieron el poder y privilegios que Lima había acumulado entre otras ciudades. Luego de eso centralizaron competencias y aumentaron los impuestos. La receta ideal para tener contentos a tus súbditos.

Aún así, Lima (junto a la isla chilena de Chiloé) se mantuvo fiel al bando realista, así que recibió golpes por todos los lados. Cuando finalmente tuvimos un país independiente no supimos qué hacer con él.

Lima republicana

Años de caudillismo y subastas al mejor postor han acabado en lo que tenemos ahora: la ley del más tramposo.

Cada vez que ha habido un crecimiento económico ha servido solo para aumentar las desigualdades. No hemos sabido crecer ordenadamente, no hemos sabido mirar hacia el resto del país. No hemos sabido entendernos.

Y en esas estamos desde hace casi 200 años, seguimos sin saber qué hacer y a veces sin saber qué ser.

Lo que me gusta de Lima

Mi amigo Javier, madrileño que vive en México, visitó Lima y le encantó. Dice que maltrato mucho a mi ciudad llamándola fea, gris, corrupta, agresiva, desordenada y antipática en general.

Aunque no se lo crea, sí me gusta Lima. Y hoy, por ser su cumpleaños (de Lima, no de Javier) voy a olvidarme por un rato de todo lo malo que tiene para destacar lo que más echo de menos.

Comer y comer

Me gusta ir al mercado. No me gustan las apretujaderas y menos aún regatear el precio, pero me encanta que me inviten las frutas más ricas y de temporada para convencerme a comprar. Me gusta la variedad de colores y los olores tan distintos. Echo de menos las tunas, las granadillas, las guanábanas, las lúcumas, los plátanos de isla y las chirimoyas gigantes.

Adoro comer y que esté tan rico. No me quejo, vivo en un lugar donde no se come nada mal, pero en Lima es una mezcla de varias cosas. Es la combinación de un buen producto, una buena sazón y unas manos que te suelen servir con cariño. Antes, además, era barato.

Como en la calle, en cualquier esquina, picar esto o lo otro sin pensar en si tiene autorización sanitaria. Me gusta cuánto color tienen los platos. Me enorgullece que haya restaurantes limeños entre los mejores del mundo.

Devoro los postres, el dulce exagerado, me gusta comer helados todo el año y me gusta – aunque ya no sean como antes – los heladeros que anuncian su llegada con una musiquilla peculiar.

Disfruto los cafés – piscina y, sobre todo, me gustan las sobremesas infinitas. Poder enlazar una comida con otra, que te cambien los interlocutores (es lo que tienen las familias grandes) y que sigas hablando de esto y aquello.

Mirar y admirar

Me entusiasman las marcas de la historia, las huacas, las ochenta mil iglesias, los balcones coloniales, la extravagancia neoclásica junto al brutalismo que vino con la construcción de grandes ministerios y, por supuesto, amo a la llama. El crecimiento es impresionante y me asusta que todo cambie tan rápido, pero me gusta también lo nuevo.

Me relaja pasear por los parques de mi barrio, ver los árboles que ya me conocen, las flores exageradas y los pájaros que cantan con todas sus fuerzas. Me gusta que siempre sepas qué ropa ponerte solo con asomarte a la ventana.

Amo mirar el mar. En Barcelona tengo al Mediterráneo, pero allí hablamos del Pacífico, un océano imponente. Puedes verlo en la mañana mientras vas por la Costa Verde evitando el tráfico, a medio día están los tablistas, pescadores y pelícanos, a la tarde puedes ver la puesta de sol e intentar distinguir el rayo verde, como hemos hecho mis primos y yo desde que éramos pequeños, o puedes verlo de noche, lleno de luces, desde Barranco o Chorrillos.

Aprovecho cuando voy a Lima para escaparme de ella, al norte o al sur, a la playa o al campo.

Me pone contenta el cielo gris, lo único estable entre tanta locura. Hay días tan grises que cuesta ver la línea que divide el cielo y el mar.

Me gustan los reencuentros

Lima es una ciudad acogedora. Aunque supongo que lo considero así porque soy de allí. No tengo que anunciarme con anticipación, toco la puerta y da igual si no está la persona a quien busco, sé que me abrirán.

Probablemente me inviten a comer y contaré mi vida y milagros al resto de la familia. Antes eran los padres y hermanos de mis amigos, ahora también son sus hijos. Seguimos teniendo esa cultura de familia numerosa, de compartir y de creer que “los amigos de mis amigos son mis amigos”.

Lima es diversa, como sus habitantes, cada uno te aporta algo diferente. Esto es lo que suelo hacer siempre que voy:

  • Visitar mi universidad, oasis verde en medio del desierto. Volver al tiempo en que encontré a esos amigos con quienes me siento más libre. Es verdad que en ocasiones fuimos demasiado libres, seámoslo siempre.
  • Ver a la gente del cole y que me recuerden como yo ya me he olvidado. Me siento muy cómoda con esa amistad tan familiar.
  • Quedar con los amigos del trabajo o a las chicas del postgrado, son muchos intereses compartidos y diversión garantizada.
  • Estar con mi familia, la familia que elegí. Me gusta cuando el Sr. Torres dice que todos hacemos los mismos chistes, es un honor. También somos muy listos y muy guapos, pero el sentido del humor era lo mejor que podía heredar.

Celebrar juntos los cumpleaños, llenos de gente, música y risas. Me gusta comer el centro de la torta.

Lima es sorprendente

En Lima puede pasar cualquier cosa en cualquier momento. Todo es más intenso y repentino, todo se vive a lo grande y todo a la vez es efímero.

Me gusta creer que allí todo es posible. 

Las sorpresas no siempre son buenas. Otro día hablaremos de sus defectos, que no son pocos.

Pero hoy es el cumpleaños de Lima y no se lo voy a arruinar. Mañana, 19, es el mío y espero que ella también guarde la compostura.

PD. No hay dibujitos porque se me fue el dedo y publiqué de madrugada. Otra vez será.

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19 Discussion to this post

  1. Mo dice:

    Se nota mucha nostalgia en este post… Aunque tenga sus cosas malas y aquí hayas encontrado un hogar, hay algo mágico en los lugares que nos vieron crecer, algo intangible, anclado en los recuerdos, los olores y las sensaciones… Adoro viajar, ojalá algún día Lima se cruce en mi camino.
    Feliz cumple!
    Muas!

  2. Mari dice:

    Así mismito es!!!

  3. No conozco Lima pero aun así me has hecho emocionarme. Esa nostalgia que dejas traslucir la siento tan mía… Besotes y feliz cumple a Lima!!!

  4. Alize dice:

    Todas las ciudades tienen su parte buena y mala, pero la ciudad que te vio nacer siempre es especial para uno y se lleva muy dentro… :)
    ¡Felicidades Lima!
    ¡Besotes!

  5. Beatriz dice:

    Felicidades por partida doble! Hablas con tanta pasión que dan ganas de ir. Cuando hablamos de nuestras ciudades, al estar lejos (yo no estoy tan lejos como tú, pero voy menos de lo que me gustaría), sentimos nostalgia y tendemos a ver lo bueno, yo creo que es lo mejor. Por supuesto, todo tiene su lado malo, pero casi es mejor dejarlo a un lado y recordar con ilusión lo que es bueno. Y tú has defendido muy bien tu ciudad, bravo Lima!

  6. Bego dice:

    Qué precioso post y qué bonito ver Lima a través de tus ojos ♥

  7. Azul Celeste dice:

    Mucha nostalgia y cariño derrocha este post, es cierto que extraña uno la tierra que lo vió nacer y crecer, aún cuando la Patria tenga sus puntos malos hay que resaltar los buenos, si no ¿A dónde vamos a parar?
    Muy emotivo tu post, querida Fran, me dan ganas de conocer tu tierra.
    Constato una vez más ¡Cómo se parecen Perú y México! :D
    Un abrazote.

  8. Pepa dice:

    Que pasada! Siempre me llamo muchísimo la atención, y espero poder conocerla pronto. El nombre me encanta y la cocina típica me gusta un montón! Gracias por compartir :)

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