Un día en Valparaíso

Dicen que a esta ciudad la amas o la odias. Nuestra llegada fue un poco traumática, pero al final la cosa se arregló y pasamos un día en Valparaíso genial.

Un poco de contexto

Valparaíso fue una ciudad rica, parada obligatoria para los barcos que transportaban productos entre las ciudades del Pacífico y Europa a través del estrecho de Magallanesl. Su decadencia llegó con la construcción del canal de Panamá.

Junto al puerto tiene una zona llana, llamada el Plan, pero la mayor parte está construída sobre más de 40 cerros. Los edificios son bastante viejos, pero paradójicamente no hay nada demasiado antiguo, esto se debe a que sucesivos terremotos han hecho que se empezara de cero más de una vez.

Para recorrer la ciudad se suben y bajan pendientes y escaleras, pero en algunas zonas puedes encontrar ascensores. Son una especie de funiculares, salvo alguno que es totalmente vertical. Los más antiguos están protegidos y subir a ellos es toda una experiencia, aunque la mayoría están estropeados o en plena reparación.

En 2003 la UNESCO reconoció al centro de Valparaíso como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Café Brighton

Café Brighton

Nuestra espantosa llegada

Al acabar el paseo por Viña del Mar, Cami nos embarcó en un bus, el viaje fue rápido y muy barato. Bajamos en la Plaza de la Victoria, donde vimos la Catedral y a mucha gente, incluyendo vendedores y predicadores.

Según nuestro mapa, el hotel estaba al lado, solo teníamos que tomar el Ascensor del Espíritu Santo. No funcionaba, al parecer lleva años así. Al lado había unas escaleras, pero dudábamos si sería la mejor opción porque la zona no era precisamente bonita y empezaba a anochecer. Vimos a una turista, una señora mayor, que empezó a subir las escaleras sola y pensamos: “si alguien quiere robar, ella es una presa más apetitosa, subamos tranquilamente”. Somos malas personas.

Cada vez que se acababa un tramo de escaleras aparecía otro ¡era interminable! Además había varios grupos de chicos haciendo botellón. No sabíamos cuánto faltaba para llegar, pero sí sabíamos que no queríamos volver a bajar… ¡y la señora subía tan rápido que nos dejaba atrás! No ayudaba que todos nos hubieran dicho que la ciudad era peligrosa.

Con la lengua afuera y el corazón en la boca (una boca con la lengua afuera) llegamos al hotel. San Google nos mostró que muy cerca teníamos una pizzeria pequeñita de reciente apertura. La llevaba un chico italiano que lanzaba la masa por los aires mientras cantaba a viva voz canciones de Carmelo Zappulla. Junto a la pizza nos puso un poco de pesto, la vida nos volvía a sonreír.

Con la barriga llena y el corazón contento, nos fuimos a dormir. El problema fue que hacía mucho frío y nuestro bonitísimo hotel de madera no tenía calefacción. El desayuno buffet con vista al mar hizo que todo volviera a tener sentido.

Un día en Valparaíso: los cerros

Nuestro hotel estaba en la punta del cerro Bellavista, muy cerca a La Sebastiana, una de las casas del poeta Pablo Neruda, en el cerro Florida. Aqui hay un post sobre las tres casas museo de Neruda. Son increíbles.

 

Recogimos la mochila del hotel decididos a tomar uno de los walking tours para no caminar solos por los cerros, pero por la hora no nos encajaba ninguno. Nos armamos de valor y con la ayuda de un mapa con una ruta predeterminada marcada, paseamos por nuestra cuenta.

El itinerario incluía pasear por el ascensor Reina Victoria y el ascensor El Peral, que por suerte funcionaban. Recorrer un tramo cuesta 100 pesos, no había mucha cola así que estupendo. Al final también pudimos ver el ascensor Cordillera, con sus escaleras decoradas, pero estaba en plena reparación.

La zona turística está entre el cerro Alegre y el cerro Concepción y el ambiente es totalmente diferente. Casas de colores llenas de murales, bastante más cuidadas, mucha gente de distintas partes del mundo. A ratos teníamos la sensación de estar en un parque temático bohemio, pero era muy bonito para pasear y admirar. Igualmente nos duraba el susto del día anterior y tomamos poquísimas fotos.

La ruta pasa por cuatro calles que son como balcones al mar: Paseo Dimalow, Paseo Atkinson, Paseo Gervasoni y Paseo de los Yugoslavos. Sirven como miradores y sus nombres nos hacen intuir que en la ciudad vivían muchas familias provenientes de distintas zonas de Europa. No es raro encontrar la Catedral Anglicana de Saint Paul a pocos metros de la Iglesia Luterana de la Santa Cruz.

Entre los atractivos de este itinerario también está el Palacio Baburizza, actual Museo de Bellas Artes.

El Plan

Ya en el Plan, encontramos los edificios que antiguamente albergaban compañías oficiales. Me encantó ver el Reloj Turri y la sede de El Mercurio, el periódico en castellano que lleva más tiempo publicándose.

Finalmente llegamos a la Plaza Sotomayor y estábamos a un paso del Muelle Pratt. Vimos las barquitas, hacen paseos por la playa, pero no subimos. También probamos la comida del mar: machas a la parmesana y caldillo de congrio. Neruda le dedicó un poema a este plato.

No nos dio tiempo a pasear en un típico trolebús, así que tomamos un bus hasta el Congreso. Lleva aquí desde que se restauró la democracia, curioso que no esté en la capital.

Al frente se encuentra el Terminal Rodoviario, donde tomamos el bus hacia Santiago, ¡teníamos que ver Game of Thrones!

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26 Discussion to this post

  1. Irene MoRe dice:

    Pues por lo que veo y lo que cuentas yo creo que también me enamoraría de Valpo.
    Besazos.

    • remorada dice:

      Seguro que sí, tiene algo especial… me da pena el mal trago inicial porque si hubiera tenido el hotel en otro sitio y no me hubiera llevado ese susto, la experiencia habría sido totalmente diferente!

  2. Azul Celeste dice:

    ¡Qué gran aventura la tuya! Me encantaron las fotos y tu portada es muy representativa :D
    No había escuchado de un lugar así, entre tantos cerros y las subidas en funicular (tuve que buscar la palabra), yo creo me hubiera perdido entre tantos cables y escalones…
    Lo del Game of Thrones me recordó que una vez quedamos varados en Querétaro y suspendíamos toda actividad turística llegando las 7:00 pm, daban la serie de La Princesa Caballero (y el inútil de Romualdo), ahí vamos corriendo al hotel para no perdernos capítulo.
    Saludos, abrazos apapachadores (por el susto, yo te comprendo), besos.

  3. sradiaz dice:

    ¡Qué colorido!
    Y ¡Qué miedo! Yo no soy tan valiente… uyuyyyy

  4. Marialu dice:

    Pues a pesar de los primeros “tropiezos” parece que os encantó, y la ciudad tiene pinta de ser muy bonita.

  5. Lo que yo hubiera disfrutado por ahí con mi camara y vuestra compañia no quiero ni pensarlo. Menudo cuaderno de viajes te estás marcando. Disfruta

  6. mari dice:

    me encanta viajar de tu mano!!!

  7. Pues muchas gracias. me ha encantado. Y sabes porqué me gusta tanto Chile?. Cque te habrás dado cuenta por el paseo de los Yugoslavos, y es que la emigración a ese país es enorme, en concreto de croatas, así que es uno de los países de los que se encarga mi marido y que nos podrían tocar como destino ya que la embajada es una de las más activa(por cierto cubre también Perú ;) ).
    Y ya viendo tu viaje y lo que nos parecemos en gusto, pues no me importaría aunque me da un poco de vértigo pensar en una mudanza transoceánica otra vez.

    • remorada dice:

      Chile y Perú suelen estar enfrentados, pero a mí siempre me ha gustado este país, debo ser rara. Me gusta el acento, me gustan los paisajes y me gusta lo amable que es la gente.

      Pero concuerdo contigo, las mudanzas no me gustan nada xD

  8. Las montañas o colinas pueden ser muy traicioneras… yo también tengo una experiencia parecida con unas escaleras que “no parecían para tanto” xDDD Me han encantado las fotos, esas casas y calles tan coloridas son amor! *-*

    ¡Besotes!

  9. Bego dice:

    la sede del mercurio (creo que el de la foto) me recuerda a los edificios de la gran vía ♥
    y sustaco de 200 escalones, madre mía…

  10. Mo dice:

    Uff, tanta escalera me hubiera pasado factura!! Pero desde luego las vistas son preciosas, y me encantan los edificios y el color… <3
    Muas!

  11. martha dice:

    Cuando haces tus reseñas siempre me parece que voy acompañando tu paseo

  12. Al parecer la señora turista debió pensar lo mismo que vosotros y dijo ¡pies para qué os quiero! Me alegra que la experiencia fuese buena pese al comienzo.

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