Dos historias de histerectomía

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En este post explicaré cómo fue mi histerectomía y mi amiga Marta de Cuando la manada duerme, quien por otros motivos había pasado por lo mismo y me asesoró en todo momento, también cuenta su historia. Cada hospital y cada médico tiene sus propios protocolos, no somos profesionales y solo hablamos de nuestra experiencia como paciente por si a alguien le sirve como referencia.

Diferencia entre cesárea y histerectomía

Antes que nada aclararé esto, porque me lo suelen preguntar. No, no es lo mismo.

Cuando me operaron de miomas le pregunté a mi doctor si el procedimiento era similar a una cesárea. Él respondió que era muy parecido, pero que en la cesárea se realizaba un solo corte en el útero, mientras que en mi caso habían hecho seis. Por otro lado, la mayor parte de mujeres que pasan por una cesárea se llevan “un premio” a casa y un chute de hormonas que hace que se sobrelleve mejor la recuperación.

La histerectomía es totalmente diferente. Al extraer uno o varios órganos hay que cerrar conexiones y crear otras nuevas. Aunque por fuera se vean 10 grapas, por dentro hay cientos de puntos y un hueco donde los otros órganos se tienen que reorganizar. Hay que tener especial cuidado para evitar un prolapso o caída de los órganos.170418-histerectomia-dos

Laparotomía versus laparoscopia

La laparotomía es lo que podríamos llamar “a tajo abierto”: un corte en el vientre. Este fue mi caso porque el mioma era muy grande, pero también porque ya había sido operada hace unos años y era muy probable que tuviera tejido cicatricial.

La laparoscopia, en principio, es menos invasiva y tiene una recuperación más sencilla. Se realizan pequeñas incisiones por donde se introducen una cámara y las herramientas. La cavidad se infla para poder maniobrar mejor. El útero se extrae por un agujero natural, es decir, la vagina.

Mi diagnóstico

Yo ya había sido operada de miomas y siempre supe que en algún momento volverían, por eso hacía chequeos periódicos. En los últimos años mi ginecóloga no le dio importancia a mis crecientes molestias y me recetó unas pastillas que no hacían nada. Fue mi doctora de cabecera la que presionó para que me derivaran al hospital y allí el diagnóstico fue inequívoco: histerectomía lo antes posible.

Pasé los examenes preoperatorios de rutina y me libré del electrocardiograma porque hacía menos de un año me habían hecho uno. Lo que peor llevé fue hacer una dieta pobre de residuos. Una vez que tuve fecha de operación, los cinco (¡CINCO!) días anteriores tuve que abstenerme de comer frutas, verduras y fibra. Solo consumía pan blanco, arroz, pasta y carnes magras. Literalmente ¡no había color!

Me realizaron una ecografía para ubicar al mioma y conocer las condiciones de los demás órganos. Este proceso fue bastante cómico porque mi mioma era enorme y no se veía nada más, así que cambié dos veces de ecógrafo, paseando por los pasillos del hospital tapándome con dos telitas. Recordemos que uso una férula en el pie y no era plan estar poniéndomela y sacándomela.

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El diagnóstico de Marta

Marta llevaba dos años intentando un segundo embarazo que no llegaba. Pese a cumplir los requisitos, no la derivaban a la Unidad de Reproducción Humana porque ya era madre de un niño. Lo curioso es que si hubiera tenido una pareja diferente sí la habrían atendido.

Visitó una clínica especializada en reproducción y con una ecografía simple detectaron la endometriosis. Esto explicaba los dolores que había sufrido desde el nacimiento de su hijo y que el médico de familia había ignorado. Fue derivada a un ginecólogo, pues antes de someterse a cualquier tratamiento de fertilidad debía estar “limpia” de endometriomas.  Para entonces ya estaba informada gracias a asociaciones de afectadas y a la Guia para Mujeres con Endometriosis publicada en 2013 por el Ministerio de Sanidad.

Pasó por una primera operación y supo que el grado de su enfermedad era IV, que es el máximo. El tratamiento de fertilidad no se llevó a cabo porque también encontraron que su reserva ovárica era muy baja. Empezaron a tratar el crecimiento de endometriomas y los dolores, pero las medicinas no funcionaban, así que solicitó la derivación al Hospital de Cruces, que cuenta con Unidad de Endometriosis. Allí una resonancia magnética mostró el alcance real de la enfermedad: adenomiosis, adherencias entre vejiga, intestino, útero, etc. El siguiente paso estaba muy claro: histerectomía.

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Escenas de hospital

Los cuatro días y tres noches en el Hospital Clínic estuve como una reina. Todo el personal fue súper amable y tuve la suerte de que no hubiera nadie más en la habitación.

El dolor estuvo controlado en todo momento por una maquinita que me iba soltando chutes de calmantes. Pero no todo podía ser felicidad, cada noche me inyectaron heparina, un anticoagulante para evitar que se formen trombos debido a la falta de movimiento. La inyección esa es el mal, duele cuando pinchan, duele cuando entra el líquido y duele después porque deja un morado del horror.

Y me estrené en el mundo de las sondas. Nunca había llevado una y aunque es impresionante mirarla desde un punto de vista científico, es incómoda y desagradable. Pero pude pasar la noche sin tener que levantarme ni hacer movimientos raros, así que ¡viva la sonda! Al día siguiente ya podía ir al baño. En cada revisión me preguntaban si había orinado y pasado gases porque eso significaba que no había tenido daños en otros órganos.

Marta estuvo en el hospital dos noches. Le pedí que recordara alguna anécdota y me contó esta:

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También recuerda un trato maravilloso y le controlaron bastante bien el dolor, pero ella sí tuvo complicaciones: al salir del quirófano no notaba la pierna derecha ni el pie.

Los cuidados posteriores

Hay que extremar los cuidados para evitar complicaciones, aunque nos sintamos bien. Normalmente la baja dura entre 4 y 6 semanas, en las cuales se debe tomar precauciones: evitar esfuerzos (las tareas de la casa, you know), no sumergirse en piscinas, jacuzzis, etc. y no tener relaciones sexuales con penetración (sic).

Mi mayor drama era el aburrimiento… hasta que tuve que hacer aguas mayores. Hay que comer mucha fibra porque el cuerpo no está para hacer esfuerzos de ningún tipo. Ninguno. Y toca caminar para evitar los gases, que son como puñaladitas en el interior. Caminar lo que buenamente se pueda, claro, yo no llegaba muy lejos porque estaba agotadísima.

Marta me cuenta que a la semana de estar en casa empezó a tener fiebre por las tardes. Fue a urgencias del Hospital de Santander y le diagnosticaron una infección en la cúpula de la vagina. Al parecer es algo habitual tras éste tipo de operaciones al quedarse sangre depositada. Diez días de antibiotico y todo solucionado.

Aunque al mes ya empezó a moverse, se le hizo muy duro porque su hijo le reclamaba atención. Caminaba encorvada y también se cansaba. Ya ha recuperado sensibilidad y movimiento en la pierna y el pie, pero sigue teniendo dolor en la fosa ilíaca. Los doctores han determinado que es porque le tocaron el nervio inguinal durante la operación, al tenerla más de cinco horas en la misma posición.

Aunque su baja se alargó hasta los cuatro meses, la intervención ha sido un éxito. Salió de quirófano limpia de endometriosis.

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Y la vida cambió

No lo voy a negar, cuando pienso en los últimos años y en que toda mi nuestra vida giraba alrededor de la regla y sus efectos, me molesta muchísimo que no me hubieran hecho caso antes. Esta operación me ha dado la vida.

Marta sintió lo mismo, ¡después de la operación estaba tan feliz, positiva y alegre que no cabía en sí! En su caso, le permitió dejar las hormonas que estaba tomando y que le causaban depresión. Así que, pese a las complicaciones, vio la luz y así nos lo cuenta:

Hoy por hoy vivo con dolor crónico pélvico, con dolores diarios e incapacitantes, pero pese a todo estoy feliz por la decisión que tomara. Si volviera atrás en el tiempo hubiera procedido igual.

Lo que ha cambiado es que tengo muy claro que nadie mejor que yo sé lo que está pasando en mi cuerpo. Esta experiencia me ha traído seguridad en mi misma y no tener miedo a opinar, preguntar y rebatir lo que haga falta a los médicos. Soy una mujer más inconformista y luchadora.

Hoy voy en el camino de ponerle fin al dolor físico diario. He luchado porque me traten como merezco, con los especialistas que preciso. Me han derivado a la Unidad del Dolor y sé que una de las patologías que presento es efecto de la cirugía y que el resto de dolores son efectos secundarios de la propia enfermedad lo que no implica que se haya reproducido como intuyen, sin mirar, los ginecólogos más de seis meses después de la cirugía.

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¡Esperamos haber sido de utilidad!

***

Marta habla de su lucha con la endometriosis en su blog, también la puedes encontrar en Twitter y Facebook.

47 Discussion to this post

  1. Patch dice:

    Sois unas campeonas las dos! (Y sigo pensando que ya que te quitaban un órgano ya podías haber pedido que te pusieran un extra del resto)

    Un besete!

    • remorada dice:

      Llevas toda la razón, no le vi sentido al pulmón en su momento, pero ahora lo pienso mejor y tener otro cerebro no me habría ido mal xD

      • Marta de Cuando la manada duerme dice:

        jajajaja yo tal vez pediría otro hígado o páncreas por aquello de comer y beber sin restricción jjjjjj Otro cerebro no lo soportaría, el que tengo ya piensa demasiado jjjjjjjj

  2. Esther dice:

    Iba a escribir un post y me encontré el tuyo. Me ha gustado leerte, a ti y a Marta, porque las cosas hay que contarlas claras y tal como son. Comparto con vosotros algo menor, me extirparon la trompa, lo mío fue laparoscopia, cuatro puntillos que llevo ahí entre el bajo vientre y el pubis (en la tripa tengo otros que casi si ni se notan cuando me extirparon la vesícula). También en esta última comprobé en carne propia eso de estar sondada, y me pareció el horror, qué desagradable. Y lo de la heparina, agghh, me la he tenido que poner en varios momentos de mi tratamiento para la FIV y es insoportable, aunque aprendí a pincharme sola y no dejarme moratones, pensar que si logro el embarazo me la tendré que pinchar me da un yuyu enorme. Aunque de esa posibilidad ya me voy despidiendo, trabajo en aceptar que nunca seré madre, me está costando lo mío, pero me voy haciendo el cuerpo. Un besote, y gracias por contar estas cosas con el humor que te caracteriza, eres mi “ídola”

    • remorada dice:

      Es una caca tener que aprender todo esto “a lo bestia” pero lo llevamos lo mejor que podemos, no?

      :***

    • Marta de Cuando la manada duerme dice:

      Esther es una p**** tener que vivir todo esto y tener que asumir que biológicamente no se podrá ser madre. Te mando todo mi energía y fuerza para seguir con tu lucha. Recuerda que no estás sola.

      • Esther dice:

        Gracias Marta, sí que lo es. Tengo en mí sentimientos muy contradictorios, por una parte el no perder la esperanza y por otro el miedo a otro embarazo que se pare. Me ha tocado vivir con ello. Me reconforta mucho saber que no estoy sola y los mensajes de ánimo como el tuyo. Un abrazo.

  3. Marta de Cuando la manada duerme... dice:

    Mil gracias por contar conmigo para explicar una realidad de muchas con ese arte y buen humor que tienes. Eres muy grande amiga 💛

  4. No he llorado pero si me he emocionado al leeros, pero sobre todo me encantá lo bien descrito, dibujado y emocionado que está el post.
    Enhorabuena a las dos y un besazo

  5. desmadreando dice:

    Ay.
    Se lee dolor y alivio y dolor.
    Ay.
    Un abrazo al alma de las dos porque las palabras sobran

    • remorada dice:

      y alivio!

      ya te lo dije en su momento, pero me acordé tantísimo de ti con la heparina de los huevos y pensaba que fue tanto tiempo y que tenías que pensar por dos y pfffffffff T_T

      somos unas empáticas, ese es nuestro sino xD

      :***!!!

  6. Bego dice:

    Odio las sondas, odio la heparina y uno de los peores momentos de mi vida a nivel de dolor lo recuerdo también con las primeras aguas mayores despúes de mi operación de miomas.
    ¡Sois unas campeonas!

    • remorada dice:

      No recordaba haber pasado por eso la vez anterior, aunque sí recordaba haber ido más encorvada.

      Esta vez me iba con mi cojín a todas partes. A todas xD

      • Marta de Cuando la manada duerme dice:

        Hasta ahora mi cerebro había olvidado las sondas y la odiadas inyecciones de heparina!!!!! En el Hospital cuando me las podían las enfermeras no hubo problema pero al llegar a casa yo no me atrevía a ponermelas. La primera me la puso mi madre y flipé del dolorrrr Luego me las puso Mufasa y mejor, pero me ponía tan nerviosa que me mareaba “soy asín” jjjjj

  7. Azul Celeste dice:

    Mis respetos a ustedes dos mujerones de cuidado, gracias por compartir su experiencia, su humor, su dolor y su valentía.
    Abrazos en la distancia con mucha admiración.

  8. Pensaba que una histerectomía debía ser una experiencia bastante traumática, pero por lo que acabo de ver, en vuestro caso, a las dos os ha mejorado la situación.

    • remorada dice:

      Me imagino que traumatiza más o menos dependiendo del escenario del que partes, de tus expectativas y del buen hacer de médicos y de la gente que te apoya. Nosotras estábamos superadas y la solución radical fue la mejor!

    • Marta de Cuando la manada duerme dice:

      “Traumatica” es la situación que te lleva a tomar la decisión, si algo se puede calificar como traumático. Perder órganos está claro que no es una fiesta pero el trauma psicológico dependerá de cada una y sobre todo de lo preparada, informada y decidida que vaya a quirófano. Para mi vivir con dolor diario me causa más “trauma” que perder mi útero y aledaños ;)

  9. enhorabuena, mujeres luchadoras!!
    Con la sonrisa y la lágrima puesta,
    por pasarlo y por publicarlo.
    Mil gracias!

  10. Marialu dice:

    Muy interesante, chicas, seguro que ayudáis a muchas mujeres

  11. Mirichan dice:

    Primero de todo, gracias a las dos por el post.
    Confieso que a veces cuando tengo la regla y me duele que te mueres (ovarios poliquístico), he pensado que odio mis órganos y que quiero una histerectomía.
    Ahora después de leeros me lo pensaré dos veces… :-)

    Un abrazo

    • remorada dice:

      oye, pues a mí me dejaron los ovarios sujetos de… no sé ni he preguntado dónde xD pero siguen funcionando y están hormonalmente activos aunque no haya regla…a sí que mejor busca otra solución :D

      ánimo, conozco chicas que tienen la misma condición y los dolores las tumban :S

  12. Pues muchas gracias por la entrada. No conocía nada de este tema, así que me ha resultado muy interesante y revelador. Es cierto que muchos problemas físicos nos los ‘comemos’ en soledad, como si hubiera cierto tabú a hablar claro de lo que te sucede. Además cuando finalmente lo haces, puedes encontrarte con que ni tu médico te entiende.
    Es una reflexión importante; hay que confiar en nuestro cuerpo y exigir las pruebas médicas que necesitemos. La intuición es sabia.

    A cuidarse chicas!
    ^^

    • remorada dice:

      Es que muchas veces el cuerpo habla y como no le hacemos caso. Que yo soy muy de ir al especialista, eh? pero primero hay que hacer un ejercicio y escucharse a uno mismo >< :***

  13. Mo dice:

    Como las demás, opino que compartir así lo que habéis vivido ayudará seguro a quien tenga que pasar por lo mismo. Me encanta tu sentido del humor!!
    Un besote a las dos!

  14. akane86 dice:

    Muchas gracias a las dos por compartir vuestras experiencias de una forma tan clara, amena, directa y sincera. Me alegro muchísimo de que todo haya ido bien y que estéis tan contentas después de la operación!
    Qué rabia da cuando sabes que te pasa algo y los médicos te ignoran… Sé que la sanidad no está para tirar cohetes, pero JOER.
    Enhorabuena a las dos!

    • Marta de Cuando la manada duerme dice:

      Gracias por leernos y sobre todo por pararte a escribir :) te lo agradezco profundamente porque saber que a alguien le puede servir es lo que me da impulso a seguir hablando como lo hago desde que empezó todo para mi.

    • remorada dice:

      En todo este proceso me di cuenta que aunque haya médicos que quieren hacer más, tienen que seguir procedimientos que muchas veces están hechos solo para dar largas… no pueden más con los recortes y aún así encuentras profesionales dedicados. Por eso cada caso de corrupción que salta es un ataque directo hacia nosotros, que nos encontramos dificultades en el día a día por una mala distribución de la riqueza del país ò.ó

  15. Miércoles dice:

    Cada vez las historias de pacientes me van dejando peor sabor de boca. No lo digo sólo por la tuya. La sanidad está siendo exprimida hasta el último céntimo (en mi caso, penique). La consecuencia es, no sólo peores materiales o menos gente, sino que los que quedamos nos vamos erosionando. Como resultado veo que se os marea más, se os toma menos en serio, se os presta menos atención… Detalles que no se pueden cuantificar y denunciar en un informe, pero que cuentan. Y lo que más me preocupa son los profesionales que llegan nuevos ahora, que aprenden a considerar normal un nivel de cuidados que no debería serlo.

    En fin, al menos ambas estáis mejor que antes.

    Un abrazo.

    • Marta de Cuando la manada duerme dice:

      Muchísimas gracias por tu comentario! Es una realidad tan desoladora y que muchos no conocen salvo al enfermar…. Es una pena que la empatía sea un bien en vías de extinción :) Como bien dices el peor daño que se está haciendo es enseñar a las nuevas generaciones de médicos en éste error. Es duro que un enfermo tenga que luchar hasta su último aliento para que le tomen en serio o en cuenta (por así decirlo) Yo creo que ya jamás dejaré de luchar pues pese a todo esto no es más que un punto y seguido para mi. Saber que del otro lado sois conscientes de lo que pasa, me da esperanza. Un abrazo

    • remorada dice:

      Debo decir que una vez que llegué al hospital la atención fue de primera, competentes, amables y resolutivos, el problema fue llegar hasta allí. Y cuando en uno de los paseos por los pasillos vimos las convocatorias de nuevo personal y el sueldo que se ofrecía nos dio ganas de llorar. Porque es gente que trabaja por vocación y como mejor puede. Enfermarte te hace ver lo malo, pero también la parte buena… y detectar a los verdaderos responsables, que no sé cómo duermen tranquilos ¬¬

  16. mari dice:

    hay que seguir hablando de estos y otros “temas de mujeres”; informar, compartir y saber/sentir que no estamos solas; un beso remorado!!!

  17. mirandabe dice:

    De utilidad no… de SUPER utilidad! es un señor postaco, con datos, con experiencias y con los “dont’s” que es lo que realmente necesitas cuando puedes pasar por algo así, lo que no debes hacer, lo que debes evitar y sobre todo me encanta lo que ha contado Marta de que uno es el que mejor conoce su cuerpo.

    Yo sigo luchando con mi tiroides, supongo que acabará en rendición pero mientras tanto me anima saber que muchos no os conformáis con un diagnóstico “tipo” y que seguir insistiendo puede dar con la solución o la mejora del problema

    Chapeau my dear! <3

    • remorada dice:

      totalmente cierto, el cuerpo es sabio y hay que escucharlo… ya bastante mal lo pasa uno con la enfermedad como para también tener que pasar por exámenes o tratamientos innecesarios :/

      y mucha fuerza con la pelea, la tiroides es muy puñetera >< :***

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