Clásicos de ayer y hoy: el golpito

Como diría Fujimori: ¡SOY INOCENTEEEE!

Aunque mi casa está llena de gente y relatos de todo tipo (en serio, lo tenemos todo), nos pasa como a todas las familias: hay historias que nunca nos cansamos de repetir. La más famosa es la de LA OLLA, pero como no soy la protagonista la dejaré para otro día.

Al parecer empecé a una edad temprana para poder obtener, con décadas de práctica, una maestría en el arte de exagerar los daños recibidos y otra en la ciencia de evadir mis propias responsabilidades. Este episodio ocurrió cuando yo tenía cuatro años y mi prima aún no había cumplido dos. Nunca quedó claro si EL PUÑETAZO lo recibí antes o después de haber dado el golpito. Parafraseando a Vallejo:”Hay golpitos en la vida, ¿Cuándo llegan? ¡Yo no sé!”.

Ya da igual si me encuentro con injusticias o agravios porque, cuando trato de explicarlo en casa, se disponen a escuchar con intención de comprender, pero no pueden evitarlo y sueltan con una risilla Y tú, ¿Les diste un golpito? XD

¡Y no se imaginan las ganas de repartir golpitos que tengo últimamente!

Nota: ninguna remorada fue lastimada en la producción de esta entrada y, probablemente, tampoco haya sido lastimada con el puñetazo original.

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7 Discussion to this post

  1. remorada dice:

    No es un problema de dolor sino de percepción XD

  2. Fabiola dice:

    jajajajjaja en el acto he recordado a Briana y Luana!! Briana siempre chilla por los golpes de la hermana pero luego te enteras que la bendita muchacha la mordio, la patio o le dio un golpote primero!!! CLASICO!!!!! :)

  3. Azul Celeste dice:

    ¡Ay ya séeeeeeeee! ¿Qué tanto es tantito? ¿Qué tanto puede doler un golpito? :P

  4. Esther dice:

    Jajajajaj, en eso me recuerdas a mi sobri pequeña, que también se llama Esther, como yo.

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